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Bernardo Kliksberg

Asesor Principal de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Director del Fondo España-PNUD.

Kliksberg es pionero de nuevas ideas y modelos en la lucha contra la pobreza, la ética del desarrollo, la responsabilidad social empresarial, y otros campos del desarrollo.

Ha asesorado a más de 30 gobiernos y a los principales organismos internacionales.

Es autor de 47 libros y numerosos trabajos, traducidos a múltiples idiomas.

criminalidad

Bernardo Kliksberg: mitos y realidades sobre la criminalidad en América Latina (extracto)

Algunas anotaciones estratégicas sobre como enfrentarla y mejorar la cohesión social.

Por Bernardo Kliksberg

La ciudadanía latinoamericana tiene motivos para sentirse preocupada por el clima de inseguridad ciudadana que se vive en gran parte de la región. Para la Organización Panamericana de la Salud un índice normal de criminalidad es el que se halla entre 0 y 5 homicidios cada 100.000 habitantes por año. 

Ese puede ser tratado con los mecanismos convencionales. Cuando el índice de homicidios está entre 5 y 8 la situación es delicada, pero cuando excede de 8 nos hallamos frente a un cuadro de criminalidad “epidémica”. No puede ser tratada por las vías usuales. Han demostrado ser insuficientes. Este es el caso de América Latina.

En el siguiente cuadro puede observarse la tendencia en los últimos 26 años:

La tasa de homicidios de 2006 triplica por tres el nivel de la epidémica, y por cinco la tasa propia de la mayor parte de los países desarrollados que se halla entre 0 y 5. El promedio de homicidios más que duplica el promedio mundial, convirtiendo a la región en una de las mas problemáticas del planeta en este campo. En el mismo continente Americano la tasa de la región 25,1 es cuatro veces mayor que la de USA (6.4) y casi 17 veces la de Canadá (1.5).

En el último cuarto de siglo la tasa de la región se ha duplicado. Es epidémica en todas las zonas, y casi epidémica en el Cono sur, y en el Caribe no latino. La tasa aumento en más del 44% entre 1984 y 1994.

En 1998 se estimaba que había 140.000 homicidios anuales, y la tasa ha seguido subiendo (Londono 1998).

Las tasas por países según los datos oficiales, han sido las siguientes:

Los países con criminalidad más aguda son Colombia (10 veces la epidémica), El Salvador (cinco veces), Venezuela (4.25 veces), y Brasil (3.8 veces). Sólo se hallan debajo de la cota de 8 homicidios, Costa Rica, Cuba, Perú, Argentina, Chile, Uruguay, y algunas de las islas.

Ante estos datos dice la Organización Panamericana de la Salud (1998) que “La violencia es una de las amenazas más urgentes contra la salud y la seguridad pública de las Américas”.

Los datos pueden contener asimismo significativos márgenes de subregistro. Así lo indican investigaciones puntuales en ciudades de la región. Estudios del BID (Buvinic y Morrison, 1999) han verificado las siguientes tasas que superan ampliamente a las oficiales:

En estas importantes ciudades las tasas superan totalmente a los promedios nacionales de los países respectivos.

Un aspecto particular de la criminalidad es el crecimiento en Centroamérica de las bandas de jóvenes delincuentes, denominadas maras. Una evaluación de USAID sobre Honduras, El Salvador, México, Guatemala y Nicaragua (USAID 2006) estima que su número se halla desde una estimación conservadora de 50.000 hasta 305.000 y que está ascendiendo.

La criminalidad significa todo tipo de daños para la sociedad. En primer término se hallan las vidas perdidas. En algunos países como en Brasil y Colombia se ha transformado en la principal causa de muerte en edades jóvenes.

Por otra parte la violencia tiene costos para el conjunto de la sociedad, en términos de los sistemas de salud, seguridad y justicia. Se estima que el 14% del Producto Bruto de la región se pierde por la violencia. USAID estima que en los cinco países que evaluó la perdida es del 12 al 14% del Producto Bruto Nacional. Casi tres veces más que en los países desarrollados donde las pérdidas por violencia son menores al 5% de su producto. Las pérdidas por violencia superan ampliamente en muchos países de la región al total de su inversión en las áreas sociales.

Pero junto a ello se halla muchos otros costos difíciles de medir, pero muy concretos, los costos intangibles. Como bien plantea Rubio (2000) son costos invisibles como: “la sensación de inseguridad, el miedo, el terror y el deterioro de la calidad de la vida”.

Un intento de evaluar estos costos en México demostró que superan con creces los costos económicos directos:

Como se advierte un costo intangible lidera ampliamente los costos de la violencia: el miedo, seguido por los años de vida saludables perdidos (AVISA).

Es ilustrativo de lo que significan los costos de la violencia el caso de El Salvador. Un reciente estudio del PNUD (2005) muestra que pierde anualmente 1.700 millones de dólares, que representan el 11.5% de producto Bruto nacional. Esos costos derivan de temas de salud como vidas perdidas, y atención médica, costos institucionales como seguridad pública y justicia, costos de seguridad privada, impactos negativos sobre las inversiones externas, pérdida de oportunidades de trabajo, y pérdidas materiales. A ello habría que sumar los costos intangibles antes mencionados. En el año 2003, los recursos perdidos por la violencia duplicaron los presupuestos de educación y salud sumados del país.

En el caso de Colombia Rubio (1996) muestra que los crecimientos del producto bruto por encima del 5% sólo se han dado en los periodos en que las tasas de criminalidad eran inferiores a 30 homicidios cada 100.000 habitantes.

Un estimado sobre las perdidas del Producto Bruto en diversos países de la región que incluye intangibles da los siguientes resultados (Londoño 1998):

Se trata en todos los países de pérdidas de gran significación en economías donde el producto bruto ha crecido en las dos últimas décadas por debajo del 5% anual.

Descargar texto completo: Mitos y realidad sobre la criminalidad.

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7 abril 2010
8:24 am #

He admirado y respetado el trabajo del Sr Kliksberg. En general coincido con el enfoque de su trabajo sobre seguridad, lo ineficaz y contraproducente de las políticas de mano dura y la criminalización de la pobreza, así como en poner énfasis en el tema de las relaciones familiares, pero falta en el análisis el aspecto de género, en el sentido de que formamos cada día a millones de niños para asociar su condición masculina con los comportamientos violentos, al a vez que ejercemos una fuerte represión sobre la libre expresión emocional. En nuestro trabajo de 13 años con pandillas hemos descubierto que este es un aspecto clave. Hemos creado materiales didacticos para cambiar las relaciones familiares y formar masculinidades libres de violencia. Al aplicarlos hemos tenido importante éxito en la disminución de las tasas de violencia. Están a su disposición, saludos cordiales, Mónica Zalaquett, directora del Centro de Prevención de la Violencia, CEPREV, Nicaragua

2 Dario Enriquez
14 noviembre 2010
1:47 am #

Sugiero que se haga enfasis mas en las cifras de CIUDADES muestre informacion NO de paises sino de CIUDADES, ya que

3 Dario Enriquez
14 noviembre 2010
1:51 am #

Sugiero mayor enfasis en las cifras de CIUDADES mas que en las de PAISES. Las diferencias son tan grandes que, por ejemplo en el caso de mi pais, el Peru, una tasa de homicidios de 8 por 100,000 a nivel pais no guarda NINGUNA relacion con la tasa de 25 por 100,000 a nivel de Lima, la capital. Kliksberg lo menciona correctamente, pero seria mejor que el analisis vaya directamente a las ciudades y no a los paises. Y en cuanto a las regiones, también agregar la informacion por grandes ciudades y no por la cifra pais.

Por lo demas, un excelente trabajo, bastante bien documentado, como generalmente son las investigaciones de Don Bernardo Kliskberg

Saludos cordiales
Dario Enriquez

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