
Responsabilidad Social Empresarial, una mirada desde América Latina
Artículo de Rebeca Grynspan (Directora Regional PNUD) y Bernardo Kliksberg (Director Fondo España-PNUD)
La RSE avanza aceleradamente en el mundo desarrollado. Una encuesta 2008 de CECP’s entre CEOs encontró que el 90% sentían que tenían la responsabilidad de dar a la comunidad, y de involucrarse personalmente en liderar actividades a su favor. Sólo el 20% estaban satisfechos con lo que habían alcanzado en ese campo.EN ESTADOS UNIDOS SE INSTITUYO EL National Corporate Philanthropy Day (25th February), en Gran Bretaña se estima que hay 2000 ejecutivos dedicados totalmente a RSE. Todas las grandes transnacionales tienen hoy políticas de RSE. De las 254 mayores corporaciones 64% publica Balances Sociales. Una amplia encuesta de Economist de hace tres años (2005) encontró que sólo un 4% de los ejecutivos consultados pensaba que la RSE “era una pérdida de tiempo y dinero”. La Revista llegó a la conclusión de que “la RSE había ganado la batalla de las ideas” Recientemente (2008) comenta que “in time it will simply be the way business is done in the 21st Century”. 3.000 empresas de 120 países firmaron el Pacto Global de la ONU.
La RSE tiene un enorme potencial de contribución en una región como América Latina. Los progresos macroeconómicos han sido muy relevantes En los últimos 4 años la tasa de crecimiento interanual fue la mayor de los últimos 27 años, 4.7% anual. Las exportaciones han subido fuertemente favorecidas por la revalorización de los commodities. Las reservas baten records. Hay alto equilibrio presupuestario y bajas tasas de inflación.
Sin embargo, pesa a los logros en la economía, y los adelantos en la institucionalización democrática, la agenda social pendiente es de mucha amplitud. A fines del 2007, el 35.1% de la población era pobre (190 millones), y el 12.7% indigente (69 millones). Con progresos en salud, la nutrición deficiente afectaba al 25% de los lactantes y al 75% de los niños pequeños. Era la causante del 42 al 57% de las defunciones de los menores de 5 años. En el 2005, murieron 450.000 niños de menos de 5 años. Una tercera parte de los países tenían tasas de mortalidad de 30 o más por cada 1000 habitantes frente a 3 o 4 en los países nórdicos. De cada 160 madres una moría en el embarazo o en el parto frente a 1 cada 7.500 en el mundo desarrollado. Ello significaba 22.000 muertes anuales de madres. Más del 30% de la población, 200 millones no tenían acceso regular y oportuno al sistema de salud. 120 millones de personas no tenían instalaciones sanitarias, 60 carecían de agua potable. 136 millones vivían en tugurios y eran altamente vulnerables a los impactos del cambio climático.
En Educación con avances sólo el 49.7% de los jóvenes termina la secundaria, y entre los pobres sólo el 30.8%. El rendimiento educativo era limitado y los países de la región participantes en las últimas pruebas PISA han ocupado algunas de las posiciones más relegadas.
Todos los déficits sociales referidos, y muchos otros están profundamente incididos por los elevados niveles de desigualdad. En sociedades tan desiguales como lo han demostrado el Banco Mundial, la CEPAL, y el PNUD el crecimiento tiene serias dificultades para incidir en la pobreza.
El enfrentamiento de esta exigente agenda exige amplias concertaciones sociales entre las políticas públicas que en una democracia, tienen la obligación de asegurar a todos los ciudadanos los derechos básicos, a salud, educación, oportunidades de trabajo, y desarrollo, la empresa privada motor fundamental de la economía, y la sociedad civil en todas sus expresiones. En la gran mayoría de los países avanzados esos pactos funcionan a diario, y son base de su progreso.
En un Continente con este momentum económico tan favorable, y con una agenda social tan inquietante que de no ser contestada puede poner en riesgo los logros económicos e institucionales, la RSE puede ser un poderoso colaborador de las políticas, y juntos con el apoyo de la sociedad civil, poner en marcha todo orden de alianzas virtuosas.
Sin embargo con significativos avances la RSE se halla en la región a distancia muy considerable de lo que sucede en el mundo desarrollado. Se requiere sumar esfuerzos para impulsarla. Entre los problemas estratégicos a encarar se hallan los que se esquematizan a continuación.
EL MANTRA DE LOS BENEFICIOS
Numerosas empresas de la región sigue adheridas a la idea tradicional de que el único objetivo de la empresa es generar beneficios a sus accionistas, y que deben responder sólo a ellos. La teoría del Stakeholder universalmente aceptada con su énfasis en que la empresa debe responder a una variedad de involucrados, entre ellos sus empleados, los consumidores, los proveedores, la opinión pública, los medios masivos, y las comunidades, cuestiono las bases de ese razonamiento.
La visión “narcisista” de la empresa tiene muy poco que ver con la que plantea Klaus Schwab (Director de Davos), cuando señala (Foreign Affairs 2008) que:”Global corporations have no only a license to operate but also a civic duty to contribute to sustaining the world’s well-being in cooperation with governments and civil society”. Y que deberían colaborar en áreas “that have a dramatic impacto on the future of the globe” como entre otras: “climate change, wáter shortage, infectiuos diseases…providing access to food education, extreme poverty, corruption, disaster response and relief”.
Para Porter y Kramer (Harvard Business Review, Dec.2006) el paso del “narcisismo” a la RSE no es siquiera una opción. Para ellos muchas empresas despertaron a la RSE ante la reacción del público a temas que no consideraban previamente que eran parte de sus responsabilidades empresariales como las prácticas laborales abusivas de sus proveedores, su impacto negativo sobre el medio ambiente, los productos dudosos para la salud. Según ellos:”los activistas organizacionales de todo tipo se han crecido y se han vuelto más agresivos y efectivos en traer presión pública sobre las organizaciones”.
El “mantra de los beneficios” usual en la región queda muy pequeño ante la presión de pequeños inversionistas que después de Enron exigieron una reforma profunda del Gobierno Corporativo, de consumidores cada vez mas articulados que premian y castigan teniendo en cuenta los componentes de RSE, y de una sociedad civil que así como exige ética a los líderes políticos la exige crecientemente a los líderes empresariales.
En América latina hay cierta creencia de que una empresa es responsable si paga sus impuestos, y cumple con las leyes laborales. El mercado y fuerzas sociales cada vez más presionantes están diciendo que no basta, que debe ser un aliado clave en la creación de bienes públicos.
LAS PRÁCTICAS FILANTRÓPICAS
Otras empresas de la región, más modernas, y avanzadas, han emprendido serios esfuerzos para llevar adelante “Filantropía Empresarial”. Realizan contribuciones a diversas instituciones de bien público, juntan dinero para ellas, asumen el mecenazgo de instituciones artísticas.
La filantropía meritoria y útil, no cubre sin embargo, las inquietudes de la sociedad que son más profundas. Refleja la situación en el mundo desarrollado una amplia consulta efectuada por Bonini, McKillp, y Mendonca del grupo Mckinsey (2008). Entrevistaron mundialmente a 4328 ejecutivos de empresas multinacionales y 4063 consumidores de las mismas. Cuando se les preguntó el 68% de los ejecutivos contestaron que las grandes corporaciones hacen una “contribución generalmente” o en “cierta medida” positiva al bien común. En cambio sólo un 48% de los consumidores están de acuerdo con ello. En USA son menos, 40%. Cuando se preguntó sobre en qué medida confían en que ciertas instituciones actúan en el mejor interés de la sociedades, los europeos y estadounidenses colocaron a las corporaciones globales al final de la lista. En América Latina en el Latinobarómetro (2007) sólo el 42% de la población expresa credibilidad en las empresas.
Se necesita avanzar más allá de la filantropía para responder a demandas de legitimidad de esta profundidad. Al realizar su pionera aportación de fondos a la Fundación Gates para la lucha por la salud pública y la educación, de 30.000 millones de Dólares Warren Buffet planteó “el mercado sólo no resuelve el problema de la pobreza” e instó al sector privado a involucrarse más allá de las vías convencionales. Aaron Cramer Presidente de Business for social Responsibility plantea (2007) que “la esencia de la RSE es entender como la intersección de los negocios y la sociedad están cambiando”.
Resalta que “un futuro sostenible es cuando las consideraciones sociales y ambientales estén al centro en la toma de decisiones empresarial, y estos temas estén en la agenda de todos los Consejo Directivos”.
LA NECESIDAD DE UNA AGENDA DE RSE PARA AMÉRICA LATINA
Que es RSE para una América Latina con los desafíos que antes se refirieron. Algunas de las expectativas están vinculadas a los mismos temas que movilizan a los pequeños inversores, los consumidores y las sociedades civiles en el mundo desarrollado.
En primer lugar se espera una reforma a fondo del gobierno corporativo, hacia la transparencia, la asunción de responsabilidades reales por los directorios, paquetes salariales equilibrados para los CEOS, controles, regulaciones, participación de los pequeños inversores.
En segundo lugar, buenas políticas de personal. Ello abarca desde temas como la estabilidad laboral, remuneraciones y protección social razonable, posibilidades de aprendizaje y desarrollo, hasta cuestiones como la eliminación de las discriminaciones de género de amplia vigencia en una región donde las mujeres ganan un 30% menos que los hombres a igual tarea, hasta el equilibrio familia-empresa. Este último plano es vital. Los continuos pronunciamientos a favor de la familia, no se compadecen con la falta de políticas consistentes para posibilitar una convivencia equilibrada entre las responsabilidades familiares y las laborales.
En tercer lugar, “juego limpio” con el consumidor. Productos de buena calidad, precios correctos, productos saludables. Significativa al respecto entre otras iniciativas la convocatoria de empresas alimentarias que realizo recientemente la OPS proponiendo llegar a una región libre de ”transfat” en un periodo razonable.
En cuarto lugar, la expectativa creciente es por empresas “proverde” que se reconvierten para reducir su huella de carbón en el medio ambiente, y favorecerlo por todos los medios.
En quinto lugar se espera que los códigos éticos que aplican las empresas multinacionales en sus países de origen, sean replicados a los países en desarrollo. Que no hay dobles códigos de ética.
En sexto lugar, un punto muy clave en el mundo desarrollado y totalmente estratégico para América Latina, es el compromiso de las empresas con la agenda pendiente de la región. Las posibilidades de que las empresas puedan colaborar con las políticas públicas en relación a ella son amplísimas. Pueden ser catalizadoras de formidables alianzas como las que estuvieron generando la Fundación Gates, la Fundación Clinton, los aportes de Buffet, y muchas otras iniciativas. Entre algunas recientes Google y Cisco entregaron a la Secretaria General de la ONU un sistema para el monitoreo integral de las metas del milenio, Yahoo desarrolló Yahoo Verde con guías para preservar el medio ambiente, IBM desenvolvió un software para la Organización Mundial de la Salud para el control del Gripe Aviar, Coca Cola pactó con Greenpeace transformar sus neveras en neveras naturales.
La empresa privada puede aportar recursos económicos a los grandes programas sociales que tiene la región por delante. Serán muy útiles. Pero junto a ellos puede contribuir sus experticias técnicas específicas, de incalculable valor. Puede colaborar con los programas públicos, y alianzas estratégicas, en torno a temas como extensión del preescolar, reducción de la deserción en primaria y secundaria, reducción de la mortalidad materna, y la mortalidad infantil, dotación de agua potables, catástrofes, y muchísimos otros, aportando alta gerencia, canales de distribución, espacios en internet, informática, soluciones logísticas. Porter y Kramer (2006) lo enfatizan con claridad:”When a well-run business applies its vast resources, expertise and management talent to problems that it undestands an in which it has a stake, it can have a greater impact on social good than any other institution of philanthropic organization”.
Junto a estos temas, la empresa privada puede en América Latina ser un factor muy importante en múltiples áreas como el problema de la criminalidad, generando oportunidades para el 25 % de los jóvenes que están fuera del sistema educativo y el Mercado de trabajo como lo hicieron programas como “Chile Joven” concertado entre Estado y empresas, dar apoyo en logística a las catástrofes cada vez más frecuentes, Ser factor activo de la reforma urbana de comunidades pobres, y otros campos.
Una agenda latinoamericana debe englobar también un rol activo de la empresa en la construcción concertada con el poder público y la sociedad de un nuevo pacto fiscal que permita reducir al mínimo la evasión, reforzar la capacidad de inversión social en áreas como educación y salud, y mejorar la equidad.
Asimismo siendo las PYMES el 95% de las empresas de la región, corresponde apoyarlas y estimularlas para asumir roles activos de RSE en las comunidades a las que sirven y cuyas verdades necesidades conocen normalmente mejor que las grandes organizaciones.
¿LUJO O BUENA GERENCIA?
El predominio de enfoques cortoplacistas, muy estrechos lleva en la región con frecuencia a desvalorizar la entrada la RSE como una especie de “lujo” de las grandes empresas de los países desarrollados que no está al alcance de las latinoamericanas.
Las evidencias disponibles indican que las empresas que practican la RSE obtienen réditos directos e indirectos de todo orden. Los pequeños inversionistas frustrados por la volatilidad reciente, tienden a buscar confiabilidad, y tienden a verla cada vez más asociada con empresas éticas. Los consumidores están indicando con frecuencia su sesgo a favor de empresas con RSE. Un estudio reciente de Hiscox y Smyth (2007) en tiendas en Manhattan encontró que cuando un ítem tenía una etiqueta que había sido producido bajo “fair labor” practices sus ventas subían. Una cadena de alimentos basada en Maine analizó el contenido nutritivo de sus 25.000 productos y los clasificó con estrellas según su valor alimentario. Las ventas de los productos con más estrellas multiplicaron varias veces los de los otros. Un estudio reciente en España (2005) encontró que un 65% de los consumidores pagaría una prima adicional por un producto ético. Una encuesta en USA (Asongu, 2007) halló que el 83% de los entrevistados afirmaban que dado precios y calidades de producto comparables preferían comprar en empresas con un programa activo de RSE, y el 51% dijo que estaba lista para boicotear una empresa socialmente irresponsable aunque tuviera un producto superior, o de menor precio.
Por otra parte, diversos estudios han señalado que la productividad laboral es considerablemente mayor en las empresas con alta RSE. También que tienen mejores posibilidades de atraer a los jóvenes más brillantes. Como indica una investigación en gerentes ingleses, los ejecutivos buscan “meaning” en sus trabajos.
La RSE será cada vez más imprescindible en la economía global. Las multinacionales sólo trabajaran con proveedores, exportadores y asociados de los países en desarrollados con alta RSE porque lo necesitan así frente a la presión de sus sociedades.
La RSE no es un lujo en la región. Es un componente central de la competividad, posicionamiento, y sostenibilidad de las empresas en el futuro. Es buena gerencia.
¿CÓMO FORMAR GERENTES ÉTICOS?
Una de las claves para impulsar la RSE se halla en la educación de los gerentes. En medio del caso Enron Amitai Etzioni planteó en un combativo artículo en The Washington Post (2002) que el Congreso americano debería “impulsar la realización de una audiencia en donde los decanos de las principales escuelas de negocios expliquen al público como la ética es ensenada es sus universidades”. Hay un gran consenso actualmente en que profundizar la formación ética de los futuros CEOS, y numerosas experiencias innovativas en marcha.
Los sofisticados instrumentos de alta gerencia que entregan con eficiencia muchos MBAs deben ser utilizados con un elevado sentido de la responsabilidad. Piper uno de los renovadores del área en Harvard (2008) observa que con frecuencia en los curriculums de los MBAs el énfasis está “en cuantificación, modelos y fórmulas y se minimiza la aplicación de juicios”. Poniendo en primer lugar su credo ético el MBA del MIT anuncia a los futuros aspirantes que “Si está interesado en hacer dinero este no es el lugar para Ud. Pero si busca aprender modos creativos de crear y manejar organizaciones complejas de un modo que pueda ayudar a la sociedad y crear riqueza eso es lo que ofrecemos”. Van Shaik Presidente de la Fundación Europea para el desarrollo gerencial advierte que “las escuelas de negocios tienen que adoptar el concepto de que el bien común es parte de sus responsabilidades”.
En América Latina hay importantes avances en RSE, y esfuerzos de gran merito, pero uno de los principales frentes a fortalecer para pasar del “narcisismo” y la sola filantropía, a un RSE comprometido y “por convicción” esta en el desarrollo de la preparación ética de las nuevas generaciones de líderes gerenciales a través de metodologías modernas, en el mundo de las Universidades de tanto peso en la región. El trabajo del Instituto Ethos, auspiciosas iniciativas como la Red Iberoamericana de Universidades por la RSE que están generando diversas Universidades con el apoyo del PNUD y la AECID, y otras semejantes, auguran actividad creciente en este terreno fundamental.
Las sociedades latinoamericanas tienen una fuerte expectativa según las consultas de opinión en que el compromiso de RSE de las empresas, que ha ido aumentando gracias a empresas ejemplares y líderes pioneros, se extienda, y se convierta en políticas orgánicas, dado el inmenso potencial de su aporte junto a las políticas públicas a la candente agenda pendiente.
Esto será cada vez más como en el mundo desarrollado “una prioridad, y no una opción”.








PNUD
PNUD





Ver comentarios
Suscribirse a los comentarios de este artículo.
No hay comentarios, sé el primero.
Dejar comentario
Si el comentario que va a realizar no está relacionado con el contenido y la temática de este artículo puede hacerlo en la página de comentarios off-topic
Los comentarios son moderados.