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Nora Castañeda

Nora Castañeda es Viceministra de Estrategias Socioeconómicas del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género de la República Bolivariana de Venezuela.

Mujeres Venezuela

Venezuela y la inclusión de las mujeres en el desarrollo

Artículo de la Viceministra de Estrategias Socioeconómicas del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género

Por Nora Castañeda

La creación en Venezuela del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género y la adscripción del Instituto Nacional de la Mujer, el Banco de Desarrollo de la Mujer y la Fundación Madres del Barrio al primero han puesto en evidencia los avances en materia de enfrentar la feminización de la pobreza en el país.

A PARTIR DE FEBRERO DE 1999, entró en acción en Venezuela un nuevo gobierno que se propuso refundar la República, a tal efecto el movimiento amplio de mujeres comprometido con las mayorías del país, nos planteamos darle continuidad al mecanismo para el adelanto de las mujeres existente en el país: el Consejo Nacional de la Mujer (CONAMU).

Así, el presidente Hugo Chávez, oyendo nuestro planteamiento, designó una directiva formada por cuatro compatriotas provenientes, todas, de la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales de Mujeres (CONG de Mujeres). Estas, hacían parte del movimiento obrero, del equipo mujer y comunicación, de organizaciones de mujeres de inspiración cristiana y de mujeres afrodescendientes las que se comprometieron a ser nuestras voceras en un gobierno que ya se definía como revolucionario.

INCIDIR EN LA CONSTITUYENTE

En las décadas del ochenta y noventa, el modelo neoliberal había impactado de manera diferente a las mujeres, por lo que se diagnosticaba una suerte de creciente “feminización de la pobreza”

De inmediato iniciamos una serie de acciones para incorporarnos al proceso de la constituyente que se iniciaba y que concluiría en diciembre de 1999. Así, en tanto movimiento social, nos fijamos una estrategia según la cual incidiríamos de manera decisiva en la esencia y forma de la nueva Constitución.

Con la presencia de mujeres feministas en la constituyente, la elaboración de documentos que debían discutirse en su seno y con una acción permanente en los espacios donde la misma se desarrollaría y, al final, con la incorporación de dos académicas feministas del área de las letras en el proceso de redacción de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela resultante.

A posteriori nuestra lucha se dirigió al logro de la reforma de la Ley de Igualdad de Oportunidades a partir de la cual se hicieron realidad dos nuevos mecanismos para el adelanto de las mujeres: el Instituto Nacional de la Mujer (INAMUJER) y la Defensoría de los Derechos de la Mujer, adscrita al primero.

CRÉDITOS PARA LAS MUJERES

El 8 de marzo de 2001, el presidente Hugo Chávez, oyó una vez más a las mujeres organizadas y Decretó la creación del Banco de Desarrollo de la Mujer, según Decreto Ley Nº 1.243, para a posteriori crear la Misión Madres del Barrio que le comenzaría a dar concreción al artículo 88 constitucional, en el marco de una estrategia de inclusión de las mujeres al desarrollo y sus beneficios, así como al impulso del poder popular.

“Después de la Conferencia de Beijing, lo económico pasó a jugar un papel fundamental en la lucha por superar toda forma de discriminación hacia nuestro género”

La estrategia mencionada fue asumida por el gobierno revolucionario desde 1999, cuando el presidente decretó la creación del Banco del Pueblo Soberano, el que siguiendo sus orientaciones y de común acuerdo con la Presidenta del CONAMU, primero y luego del INAMUJER, pensaron una estructura organizativa que incorporó el Área del Credimujer. Esto es, el microcrédito para las mujeres en condiciones de pobreza.

Como expresamos con anterioridad, en marzo de 2001 y por propuesta del INAMUJER, se decretó la creación del Banco de Desarrollo de la Mujer, siendo que la presidencia del mismo fue asumida por una vocera del Capitulo Venezuela del Frente Continental de Mujeres la que, al mismo tiempo, hacía parte del Centro de Estudios de la Mujer de la UCV.

DERECHOS ECONÓMICOS

Se hace necesario anotar que un importante número de mujeres organizadas en el país participamos, de diversas maneras, en el proceso que condujo a la “IV Conferencia sobre la Mujer, Igualdad, Desarrollo y Paz”, impulsado por la Federación Democrática Internacional de Mujeres, a través de las Naciones Unidas. De tal manera que en el camino hacia Beijing, se constituyó la Coalición Política de Mujeres Andinas, de la que Venezuela se hizo parte. Más tarde se crearía la Red de Mujeres Transformando la Economía, la que ha venido señalando líneas de acción al movimiento social de mujeres en nuestro continente.

“La Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer de 1995 en Beijing nos permitió un mayor nivel de articulación nacional, subregional, regional y mundial”

Efectivamente, en el marco de nuestros derechos humanos integrales, en Beijing-China (1995), se avanzó en la necesidad de impulsar los derechos económicos de las mujeres.

En las décadas del ochenta y noventa, del siglo pasado, el modelo neoliberal de la economía había impactado de manera diferente a las mismas, por lo que se diagnosticaba una suerte de creciente “feminización de la pobreza” que las mujeres visualizamos y caracterizamos en diferentes foros nacionales e internacionales. Reunidas, pues, en Beijing más de 40.000 mujeres, lo económico pasó a jugar un papel fundamental en la lucha por superar toda forma de discriminación hacia nuestro género.

Las mujeres venezolanas, antes y después de Beijing, encararon, tanto con su práctica política como con su producción teórica, los impactos de la globalización capitalista neoliberal. Fueron muchas las formas organizativas que nos dimos: populares, académicas, de profesionales, de inspiración cristiana, indígenas, afrodescendientes, estudiantiles, campesinas e indígenas, centros de estudios, de trabajadoras, de salud, de parlamentarias, de feministas en sus diversas corrientes, de partidos políticos, de paz, de educación popular, continentales, mundiales, etc.

EPISODIOS DE LA LUCHA

“La existencia de un país rico con un pueblo pobre generaba contradicciones antagónicas que debían ser resueltas en el corto plazo”

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer de 1995 en Beijing nos permitió un mayor nivel de articulación nacional, subregional, regional y mundial. A este nivel del análisis, aclaramos que tal articulación había dado pasos con motivo de las Conferencias Mundiales convocadas, con anterioridad, por la ONU; sólo que para este momento la madurez del movimiento amplio de mujeres y el contexto histórico, nos encontraba preparadas para avanzar de manera más rápida en el camino hacia la definitiva liberación de las mujeres.

Nuestras luchas en el ámbito de lo económico mostraron varios episodios:

  • Estuvimos presentes de manera cada vez más efectiva en la lucha obrera y sindical contra el neoliberalismo que pretendía arrebatarnos las prestaciones sociales y hasta el mismo derecho a un trabajo digno y dignamente remunerado, en tanto se nos consideraba mano de obra barata, desorganizada y desorganizable.
  • La lucha por la justicia y la paz nos hizo caminar juntas por las calles de nuestro país tras la consigna “sin justicia para todas y todos no habrá paz para ninguna”.
  • Nos hizo recoger firmas “por el derecho a comer”, lideradas por los Círculos Femeninos Populares de Venezuela, en momentos en que los neoliberales desarrollaban la tesis de la necesaria perfectibilización del mercado. Esto es de liberar los precios a beneficio del capital y en contra del mundo del trabajo. Tales firmas se introdujeron ante la Corte Suprema de Justicia de la época, la que resolvió que el derecho a comer no era un derecho humano.
  • Elaboramos diversos documentos sobre el neoliberalismo y la feminización de la pobreza; las mujeres y las maquilas; los derechos económicos de las mujeres en el contexto de una economía política que diera cuenta de la diferencia por razones de género, etnia y clase social.
  • Participamos en las reuniones preparatorias de los encuentros nacionales, subregionales, continentales y mundiales, donde nuestra voz podía ser oída. Era necesario hacer conocer del mundo entero nuestra real realidad: “Venezuela, país rico, con un pueblo pobre”.
  • Más, sobre todo, trabajamos por la construcción de la unidad en la diversidad entre las mujeres, impulsada por el Frente Continental de Mujeres, única forma de dar al traste con el neoliberalismo globalizador que se nos imponía en tanto pueblo. Se trataba de trabajar por lo que nos unía y dejar en un segundo lugar lo que nos desunía, en la búsqueda de una sociedad justa y amante de la paz.

UNA NUEVA ÉPOCA

“Para las mujeres organizadas, comprometidas con las y los más pobres, la respuesta era obvia: acompañar el proceso revolucionario incorporando la visión de género”

Tal y como lo expresamos en párrafos anteriores, no estamos afirmando que las luchas por los derechos económicos de las mujeres se inician en este período; mas resulta evidente que a partir de 1999, Venezuela entra en una coyuntura política que determinará, de buena manera, transformaciones de gran importancia en lo económico, social, ideológico y militar.

Como antecedente inmediato encontramos las luchas de nuestro pueblo, señaladas de manera sucinta supra, así como episodios múltiples en los que destacan el levantamiento popular de febrero-marzo de 1989 y los cívico-militares de febrero y noviembre de 1992.

La existencia de un país rico con un pueblo pobre generaba contradicciones antagónicas que debían ser resueltas en el corto plazo, como única manera de impedir que la violencia que nos asolaba como pueblo se centrara en las más sencillas y sencillos.

Para las mujeres organizadas, comprometidas con las y los más pobres, la respuesta era obvia: acompañar el proceso revolucionario incorporando la visión de género a objeto de lograr una real democracia participativa y protagónica, capaz de superar la llamada democracia participativa que nos condenaba a una exclusión de todo tipo, entre ellas a la económica.

Como ya expresáramos la nueva composición del Consejo Nacional de la Mujer y luego del Instituto Nacional de la Mujer trabajó en tal sentido, así como la creación del Banco del Pueblo Soberano y su línea Credimujer.

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