Paraguay: derrotar la pobreza acortando las brechas sociales
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La lucha contra la exclusión es hoy es un imperativo ético. Atrás ha quedado el paradigma economicista de primero crecer, para luego redistribuir la riqueza y reducir la pobreza.
EN AMÉRICA LATINA, desafortunadamente, 1 de cada 5 personas vive con menos de 2 dólares al día y 1 de cada 10 es indigente. En mi país, Paraguay, todavía, contamos con un 20 por ciento de la población en condiciones de extrema pobreza; es decir, familias enteras con 5 o más integrantes, que subsisten con menos de 1 dólar al día. ¿Ustedes se imaginan, 5 a 6 personas viviendo al día con esa suma de dinero?
La República del Paraguay se encuentra en el centro de Sudamérica, cuenta con 406.752 Km2 y con una población de poco más de 6 millones de habitantes, de los cuales el 40 % se encuentra en pobreza, constituyendo esta situación en una de las principales amenazas de la cohesión social del país.
“El 100% de la población indígena del Paraguay, unas 100.000 personas, recibe asistencia alimentaria”
El Gobierno paraguayo entiende suficientemente el deber que la patria le ha encomendado, y asume el desafío de superar definitivamente el hambre y la desnutrición, pues la alimentación adecuada es el primer nivel de la dignidad y del derecho a la vida que tiene todo ser humano.
En este marco, se está llevando a cabo al interior del Gabinete Social la coordinación y desarrollo de una estrategia con la finalidad de dar una sola dirección y organización integral a los programas sociales, como lo es el Programa de Trasferencias Monetarias con Corresponsabilidad “TEKOPORA”, VIVIR BIEN, que contribuyan con el bienestar social de la familias más vulnerables.
LOS PROGRAMAS SOCIALES EN CIFRAS
Hoy por hoy, unas 120.000 familias, más del 40 por ciento de la población en extrema pobreza, reciben asistencia social del gobierno. Nos gustaría llegar al 100 %, pero ésa es todavía una tarea lenta. Con esta cifra logramos en pocos meses que 111.824 niños y niñas entre 0 y 14 años y un grupo de 24.354 adolescentes entre 15 y 18 años, cuyas madres jefas de hogares reciben la ayuda gubernamental, se mantengan en el sistema educativo y dejen de ser mano de obra familiar con la consecuente deserción escolar. Estos 136 mil niños y niñas son ciudadanos del futuro que tendrán menos riesgos de ingresar al círculo de la pobreza.
“La experiencia nos ha demostrado que uno de los obstáculos para reducir la pobreza y mejorar los indicadores de desarrollo humano es la desigualdad entre grupos poblacionales”
En este mismo marco, el 100% de la población indígena del Paraguay, unas 100.000 personas, recibe asistencia alimentaria con la entrega de una canasta básica como contingencia. En breve iniciaremos la segunda etapa, con proyectos productivos de acuerdo a cada étnia y región. Queremos que nuestros hermanos indígenas, se empoderen y devolverles la dignidad.
Con este programa de transferencias monetarias no hemos inventado nada nuevo, si no adoptado un modelo de distribución de los bienes a los menos favorecidos. En este mismo marco, el Gobierno paraguayo definió la ejecución de programas emblemáticos que serán implementados a través del gabinete social con políticas públicas para el desarrollo social de 2010 a 2020.
La presidencia de Fernando Lugo, invertirá 200 millones de dólares para poner en marcha estos planes, que permitirán disminuir las desigualdades. Y justamente, el programa Tekopora será el prioritario, seguido por el Programa Abrazo, que se dirige a los niños y niñas en situación de calle, como también otros que garantizarán el acceso a la salud familiar y la alfabetización de personas jóvenes y adultas, incluyendo a las personas en su derecho a la identidad.
LA DESIGUALDAD, EL MAYOR OBSTÁCULO
Creemos firmemente que para erradicar el hambre y garantizar la seguridad alimentaria de todos nuestros ciudadanos es necesario proteger a los más vulnerables por medio de políticas públicas específicas para las familias más pobres, así como incentivar proyectos, especialmente del ámbito rural, para aumentar la productividad agrícola y sus oportunidades de ingreso.
“Nuestras políticas apuntan a avanzar en la creación de una cultura de empoderamiento de los grupos vulnerables, potenciando la fortaleza de la sociedad civil y de sus organizaciones”
La experiencia nos ha demostrado que uno de los obstáculos para reducir la pobreza y mejorar los indicadores de desarrollo humano es la desigualdad existente entre grupos poblacionales, tanto de condiciones materiales como sociales. De ahí la importancia de implementar acciones que permitan cerrar las brechas existentes a favor de los más vulnerables, en especial a aquellos que cuentan con capacidades diferentes. No es posible obtener logros significativos de lucha contra la pobreza en tanto persistan profundas desigualdades en lo que se refiere a capacidades y oportunidades en la población.
APOSTAR A LA COMUNIDAD
El desarrollo de cualquier país depende del desarrollo de sus comunidades. Nuestras políticas apuntan a avanzar en la creación de una cultura de empoderamiento de los grupos vulnerables, potenciando la fortaleza de la sociedad civil y de sus organizaciones, en el convencimiento que el cambio social radica en ejecución de políticas sociales de alianza estratégica Estado-Sociedad Civil.
No es necesario decir, pero vale la pena recordar, que la reducción de la pobreza en nuestros países no pasa por entregar solamente dinero a los pobres, sino del apoyo integral en nutrición, salud, educación e iniciativas productivas.
AUNAR ESFUERZOS
En Paraguay, abrimos las puertas a la cooperación que pueda permitir mejorar las condiciones de vida de nuestros compatriotas, de la misma manera en que nuestras experiencias puedan ser aplicadas en otros países.
“La mayor inversión social y política de este gobierno se refleja en una figura muy sencilla: un niño sano y bien educado”
Con la cooperación de todos, estoy seguro que la brecha de las desigualdades irá desapareciendo. En Paraguay, 250.000 familias, 1.200.000 personas todavía viven en condiciones de extrema pobreza. La meta del gobierno paraguayo es cambiar la vida de esas familias hacia mejores horizontes con mejores condiciones y sin hambre.
Estoy seguro que la cooperación dará resultados favorables para aliviar la pobreza y el enriquecimiento de los indicadores a fin de desarrollar políticas necesarias que garanticen la mejor distribución de los mecanismos de cooperación en favor de los países menos desarrollados, para disminuir la brecha de las desigualdades y la exclusión social.
Me despido con una frase de nuestro Presidente, “la mayor inversión social y política de este gobierno se refleja en una figura muy sencilla: un niño sano y bien educado”.
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