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	<title>Fondo España PNUD &#187; Rebeca Grynspan</title>
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		<title>Ya no más violencia contra las mujeres</title>
		<link>http://www.fondoespanapnud.org/2010/01/ya-no-mas-violencia-contra-las-mujeres-2/</link>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 12:52:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rebeca Grynspan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Género]]></category>

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		<description><![CDATA[Extracto del discurso para el lanzamiento de la campaña “Latinoamérica, únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-thumb"><img width="194" height="205" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2010/01/violencia-de-genero-194x205.jpg" class="attachment-medium" alt="violencia-de-genero" title="violencia-de-genero" /></div><p><a rel="attachment wp-att-346" href="http://www.fondoespanapnud.org/2010/01/ya-no-mas-violencia-contra-las-mujeres-2/violencia-de-genero/"></a><span style="color: #000000;"><strong>No habrá desarrollo humano si no erradicamos esta herida abierta contra la dignidad humana y los valores básicos de la sociedad como es la violencia contra la mujer. No habrá desarrollo humano si madres, hijas, hermanas, mujeres y niñas viven en el temor y sin libertad.</strong></span><span id="more-322"></span></p>
<p>Desde lo individual y desde lo colectivo queremos decir un ya no más violencia contra las mujeres. El reto que tienen América Latina y el Caribe no es fácil, pero estoy convencida que podemos desencadenar una serie de acciones para avanzar en nuestro objetivo de poner fin a la violencia misma pero también a la impunidad que muchas veces acompaña la violencia contra mujeres y niñas.</p>
<p>Carlos Castresana, jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, nos mostró dos ecuaciones matemáticas muy sencillas: en todos los países estamos experimentando el fenómeno de violencia contra las mujeres, pero violencia más impunidad produce más violencia mientras que violencia con justicia produce menos violencia, y mostraba datos de España que evidencian la presencia también de este flagelo, pero cómo el sistema de justicia implementa importantes medidas de protección para proteger a las mujeres.</p>
<p>Mientras, en muchos de nuestros países, la mayoría de los casos no se resuelven, las medidas contempladas en la ley para proteger a las mujeres de las agresiones no se implementan y hay no solo una impunidad en el ámbito judicial sino también, diría yo, una impunidad social, porque la falta de indignación pública refleja un silencio, una complicidad y una tolerancia inaceptable ante estos actos de violación flagrante a los derechos humanos más básicos de las mujeres. Un NO a la violencia es también un NO a la impunidad.</p>
<h3>ASESINADAS POR SER MUJERES</h3>
<p>En octubre de 2009, en la presentación del Informe de Desarrollo Humano para América Central sobre Seguridad Ciudadana realizada en El Salvador, se confirmó una vez más la gravedad de la violencia contra la mujer, en principio por el silenciamiento que incrementa las inseguridades que padecen las mujeres de la región, desde la violencia intrafamiliar, la violencia sexual, probablemente el más silenciado de los delitos, y hasta el femicidio, que es el delito de dar muerte a una mujer por razones asociadas a su género.</p>
<p>El informe sostiene por tanto que la violencia contra las mujeres es la principal cara escondida de la inseguridad ciudadana en América Central, a tal punto que la opinión pública ni siquiera lo percibe como parte del “problema del crimen”. A pesar de que, según estudios realizados, en Panamá entre 2000 y 2003 el 68% de los homicidios de mujeres fueron femicidios, y en Costa Rica entre 1990 y 2003 el 61% de los homicidios contra mujeres también lo fueron. O sea, que dos de cada tres mujeres que mueren asesinadas en Centroamérica mueren por ser mujeres.</p>
<p>Además sabemos que el grueso de los femicidios son la culminación de una larga historia de relaciones abusivas y controladoras por parte de parejas, ex parejas, familiares, pretendientes y acosadores. El resto de los femicidios son hechos como el intento de violación por parte de un desconocido o la muerte de mujeres sujetas al tráfico sexual.</p>
<h3>DE LAS PALABRAS A LA ACCIÓN</h3>
<p>En Guatemala, entre el año 2001 y 2006, los femicidios se duplicaron pasando de 303 casos a 603. Esto sucede a pesar de un marco normativo que ha ido avanzando, culminando recientemente con la aprobación de la “Ley contra el Femicidio y otras formas de violencia contra la mujer” y la ley contra la violencia sexual, explotación y trata de personas, lo cual hemos destacado en la Feria como una de las leyes de segunda generación más completas de la región.</p>
<p>Por eso es urgente, como dice la campaña, pasar de las palabras a la acción y dotar a las instancias correspondientes de los recursos humanos y financieros para poder implementar estos valiosos instrumentos contra la violencia y contra la impunidad.</p>
<p>En Guatemala, como en el resto del continente, el análisis del delito, la criminalidad y la violencia presenta variaciones notables según el sexo. Esto se refleja en la diferencia de percepción de inseguridad entre hombres y mujeres. En el Informe de Desarrollo Humano para América Central sobre Seguridad Ciudadana se muestran los resultados de una encuesta que ilustran que, con excepción de Honduras, en todos los países de América Central una mayor proporción de mujeres dicen sentirse inseguras en su barrio y también consideran que el nivel de violencia en la ciudad o pueblo en donde viven son más altos de lo que creen los hombres</p>
<p>Los números son elocuentes:</p>
<p>·         el 58% de las mujeres costarricenses ha vivido al menos un incidente de violencia física o sexual después de los 16 años;</p>
<p>·         el 36% de las salvadoreñas que han vivido con un hombre han padecido violencia psicológica durante su vida;</p>
<p>·         el 48% de mujeres en Nicaragua indicaron haber sufrido violencia verbal;</p>
<p>·         en promedio, la mitad de las mujeres centroamericanas han sido objeto de violencia durante su vida adulta.</p>
<p>En Bolivia (2008) y México (2006), casi el 40% de las mujeres de entre 15 y 49 años consultadas admitió sufrir o haber sufrido violencia emocional; en Colombia (2005) y Perú (2004), los casos superan el 60 %, mientras que en República Dominicana (2007) el porcentaje llega al 26%. Son afectadas por violencia física un 16,1% de mujeres en República Dominicana hasta un 42% en Perú. Por otra parte, entre un 5% y un 11% de las mujeres identifica haber sufrido de violencia sexual.  Y, según la última Encuesta Nacional sobre la Dinámica de los Hogares (ENDIREH 2006) de México, el 67% de las mujeres de 15 años y más ha vivido incidentes de violencia por parte de pareja o de otras personas en su familia, en la comunidad, en el trabajo o en la escuela.</p>
<h3>UN ENTORNO LASTIMOSO</h3>
<p>Este dato impresiona y nos revela la profunda dinámica psicosocial de este fenómeno: allí donde supuestamente las mujeres y niñas deberían estar más seguras es donde más las lastiman: el entorno más cercano, la comunidad, el trabajo, la escuela.</p>
<p>Pero no solo hay diferencias entre hombres y mujeres: también hay diferencias entre las mujeres. Por eso en el título de la campaña no se habla de la violencia contra la mujer, sino contra las mujeres.</p>
<p>Las formas de violencia se hacen presentes en distintos contextos territoriales, sociales, étnicos, raciales  y culturales concretos. Por ejemplo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha observado que la violencia, la discriminación y las dificultades para acceder a la justicia afectan en forma diferenciada a las mujeres indígenas y afro descendientes.</p>
<p>Se ha constatado que los obstáculos que enfrentan para acceder a recursos judiciales idóneos y efectivos que remedien las violaciones sufridas pueden ser particularmente críticos, porque sufren de varias formas de discriminación combinadas, por ser mujeres, por su origen étnico o racial y/o por su condición socio-económica. Otro ejemplo son las miles de mujeres en la región que sufren la doble crisis de violencia de género y VIH, donde una exacerba a la otra en un círculo vicioso de discriminación, estigma, temor, abusos de derechos y, finalmente, la muerte.</p>
<p>No hay duda de los avances que ha mostrado la región en el marco normativo y legal. El sistema jurídico en la región ha presentado importantes avances; sobre todo, en materia penal y en la adopción de tratados internacionales. Esto se lo debemos muy especialmente al esfuerzo de numerosos actores, especialmente las organizaciones de mujeres, que en los últimos 30 años han trabajado para construir una agenda política para erradicar la violencia de género. El movimiento de las organizaciones de mujeres ha mantenido siempre en la agenda el tema de la equidad y eso merece un reconocimiento muy importante.</p>
<h3>MUCHO POR RECORRER</h3>
<p>El Informe presentado “Ni una Más, del Dicho al Hecho” (CEPAL, 2009) refleja con mucha claridad el esfuerzo realizado hasta el momento cuando dice: “Las mujeres han convertido su sufrimiento en voz pública, visibilizado la magnitud y la intensidad de las agresiones, interpelado leyes y modificado códigos, modelado instituciones y nombrado con nuevas palabras viejos crímenes. El feminicidio, la trata de personas, el incesto, la violencia doméstica, los crímenes de honor, la violencia física, sexual, psicológica, económica y patrimonial han hecho su ingreso sin retorno al escenario de los derechos humanos, a las cortes de justicia y a los medios de comunicación”.</p>
<p>Sin embargo, mucho camino queda por recorrer en la región para hacer frente a esta problemática.</p>
<p>Permítanme delinear algunas líneas prioritarias de acción haciendo un llamado a que no nos concentremos solamente en el análisis de la problemática y sus efectos, sino también en las maneras solidarias y activas que tenemos en la sociedad para abordar el problema, y recordemos las maneras de resistencia civil propositiva y activa:</p>
<h3>UNO</h3>
<p>El informe regional de 2007 “¡Ni una más! El derecho a vivir una vida libre de violencia en América Latina y el Caribe”, coordinado por la CEPAL concluye que para erradicar la violencia es imprescindible que ésta se convierta en un objetivo central de las agendas públicas: primero, como un problema de derechos humanos, segundo, porque la violencia de género es un obstáculo para el desarrollo de los países y por último, porque es un asunto clave para la democracia y la gobernabilidad democrática.</p>
<h3>DOS</h3>
<p>Además de su incorporación en la agenda, necesitamos convertir el avance normativo en acciones efectivas contra la violencia, por lo que hay que fortalecer las políticas e instituciones públicas dotándolas de recursos humanos y presupuestarios apropiados para alcanzar este cometido, promoviendo la coordinación interinstitucional, mejorando las capacidades técnicas y  teniendo respuestas diferenciadas que atiendan la especial situación de las mujeres indígenas, afrodescendientes, así como de las mujeres desplazadas o migrantes en la región</p>
<h3>TRES</h3>
<p>Mejorar los sistemas de generación de información superando su fragmentación y promoviendo la Institucionalización de sistemas de análisis y recolección de información, implementación de encuestas periódicas sobre la prevalencia de los diferentes tipos de violencia contra las mujeres y las niñas y el acceso a información estadística fidedigna y permanente.</p>
<h3>CUATRO</h3>
<p>El cambio debe instalarse como resultado y responsabilidad de la sociedad en su conjunto. Por eso es que creemos que son importantes las campañas de información sensibilización y transformación cultural. Debemos  ser capaces de promover un mensaje que permita la construcción de nuevos modelos, nuevos imaginarios y nuevas prácticas de relación entre los géneros que desmonten estructuras de poder cultural, jurídico y social que sostienen la violencia de género.</p>
<p>Por eso, no es solo la lucha para poner fin a la violencia contra las mujeres sino por promover la equidad, el fin de las asimetrías, de la discriminación y a favor de la potenciación de las capacidades de las mujeres, su empoderamiento, su participación política su acceso a la autonomía económica y a las oportunidades.</p>
<p>Se trata de construir tejidos sociales que permitan desarrollar sociedades cuyas estructuras económicas, sociales y étnicas no estén altamente segmentadas y basadas en la desigualdad, como es el caso de nuestra realidad latinoamericana.</p>
<p>Para esto debemos colocar en primer plano la vigencia de los derechos humanos, que responden a los valores de igualdad, solidaridad y no discriminación, y ligar la agenda del desarrollo con la de los derechos de las mujeres, como nos señala la Plataforma para la Acción de Beijing.</p>
<h3>CINCO</h3>
<p>Pero para eso no necesitamos solo a las mujeres, sino también a los hombres. Por eso aplaudimos al Secretario General, quien lanzó en Nueva York, a nivel global y en el marco de la Campaña para poner fin a la violencia contra las mujeres, la Red de Hombres Líderes. Esta Red tiene el propósito de hacer visible las diversas iniciativas, lideradas por grupos o redes de hombres orientadas a la comprensión y transformación de las relaciones de desigualdad entre los géneros.</p>
<h3>SI NO ES AHORA&#8230; ¿CUÁNDO?</h3>
<p>La violencia de género presente en nuestras sociedades interpela nuestro modelo de desarrollo y de democracia, la sentencia es categórica. No habrá desarrollo humano si no erradicamos esta herida abierta contra la dignidad humana y los valores básicos de la sociedad como es la violencia contra la mujer. No habrá desarrollo humano si madres, hijas, hermanas, mujeres y niñas viven en el temor y sin libertad.</p>
<p>El Sistema de Naciones Unidas reitera su compromiso para la acción orientada a poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas, desde los programas regulares de cada agencia según su especificidad, así como en nuestros programas conjuntos. Nos comprometemos a ejercer nuestro liderazgo para sostener y reforzar los compromisos de todos los actores involucrados en los países y en la región, y para hacer de nuestro eslogan: “de las palabras a la acción” una realidad.</p>
<p>Se lo debemos a las que nos antecedieron en su lucha, se lo debemos sobre todo a quienes engrosan cada día las cifras de las muertes y las victimas, se lo debemos a nuestras hijas, pero también se lo debemos a nuestros hijos, porque  ambos merecen, ellas y ellos, crecer en una cultura de paz, de respeto mutuo, sin víctimas ni victimarios.</p>
<p>Y como dice el antiguo refrán, si no es ahora… ¿cuándo?</p>
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		<title>Rebeca Grynspan en la inauguración del II Foro de Pensamiento Social Estratégico</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2010 03:15:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rebeca Grynspan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eventos pasados]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Social Estratégico]]></category>

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		<description><![CDATA[Discurso de la Directora Regional del PNUD para América Latina y el Caribe]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-thumb"><img width="143" height="205" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2010/01/Rebeca_Grynspan-4-143x205.jpg" class="attachment-medium" alt="Rebeca_Grynspan 4" title="Rebeca_Grynspan 4" /></div><p><a rel="attachment wp-att-843" href="http://www.fondoespanapnud.org/2010/01/rebeca-grynspan-en-la-inauguracion-del-ii-foro-de-pensamiento-social-estrategico/rebeca_grynspan-4/"></a><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Hago un llamado también a la comunidad internacional para que no reduzcan la ayuda oficial al desarrollo y para que no abandonen a los países de ingreso medio.</strong></span></p>
<p><span id="more-841"></span></p>
<p>Como hace un año, que nos reunimos aquí, es nuevamente un gran privilegio para mí estar con un grupo tan distinguido de personas que dedican su esfuerzo cotidiano a la difícil tarea de pensar, diseñar y ejecutar políticas que construyan mejores caminos para el logro de un desarrollo humano en la región.</p>
<p>Sabemos de lo complicado de sus agendas y responsabilidades y por eso gracias doblemente.  Es sumamente estimulante que hoy nos acompañe, además, la Secretaria General Adjunta de Naciones Unidas Asha Rose Mgiro,  una luchadora constante por las causas sociales, gracias al Profesor Stiglitz que tan generosamente ha aceptado nuestra invitación especialmente en un momento tan complicado para el mundo y donde el profesor Stiglitz está tan demandado, gracias igualmente a Juan Pablo de la Iglesia, amigo de esta casa, y de Latinoamérica y al Gobierno de España sin cuyo apoyo esto no sería posible, gracias por su compromiso con el multilateralismo  y con Naciones Unidas, y gracias por su compromiso con Latinoamérica.</p>
<blockquote><p>&#8220;Nos hemos planteado este foro de Pensamiento Social Estratégico como un  espacio de discusión entre los directamente involucrados en el diseño y la implementación de políticas públicas&#8221;</p></blockquote>
<p>Es de admirar este compromiso de España con la cooperación internacional, un país que Estimadas señoras damas de Guatemala y Perú, estimado Vicepresidente de República Dominicana hasta hace relativamente poco era un país receptor de ayuda y que se ha convertido en un país donante muy importante, y ello porque siente el compromiso ético de devolver el apoyo recibido, contribuyendo al desarrollo de otros pueblos, aún en momentos económico difíciles como los actuales el Presidente Zapatero ha reiterado su compromiso de llegar en un plazo relativamente corto al 0.7% del PIB en ayuda internacional.  Y muchas gracias a Ad Melkert del que siempre hemos recibido un apoyo  a esta iniciativa del Bureau para América Latina y el Caribe y que no solo tiene un compromiso con Latinoamérica sino que en el Bureau decimos que es un Latonoamericano disfrazado de Holandés. Gracias a Mirta Roses que es una incansable luchadora por las causas nobles y gracias a Bernardo Kliksberg y todo su equipo por un trabajo no solo intenso sino profesional, comprometido, constante y como hemos visto sumamente productivo e inspirador.</p>
<h3>UN ESPACIO DE INTERCAMBIO</h3>
<p>Como dije hace un año, nos hemos planteado este foro de Pensamiento Social Estratégico en nuestra región como “un  espacio de discusión entre los directamente involucrados en el diseño y la implementación de políticas públicas para el avance en el logro de objetivos sociales concretos. Un espacio de intercambio y aprendizaje, pero sobre todo un espacio dirigido por ustedes y desde ustedes. Desde y para América Latina. Un espacio para la construcción de visiones de largo plazo, de políticas de Estado que tengan traducción y sentido en los contextos nacionales concretos”.</p>
<p>Ha pasado mucho desde que nos vimos hace un año. Cómo no íbamos a imaginar hace un año lo que ha pasado ante nuestro ojos, primero con el alza extraordinaria en los precios de los alimentos y la energía,  y luego con su caída (más pronunciada en los precios de la energía que en los precios de los alimentos) acompañado por la crisis financiera y la caída de importantísimas instituciones financieras del mundo desarrollado y las consecuencias dramáticas de ello sobre la economía real. El 6 de noviembre el FMI, sacó su última proyección de crecimiento para el 2009 en la cual pronosticaba una caída del PIB de los países desarrollados de alrededor de 0.3% y un crecimiento de las economía en desarrollo de un 5% lo que daría un crecimiento del  PIB mundial de un 2% para 2009 (fue un 5% en 2007 y un 3.5% en 2008).  Sin embargo el lunes en una proyección que le oímos a Luis Oganes de JPMorgan, ellos estimaban al 20 de Noviembre de este año (ahora hay que ponerle fecha al día en que se hace la proyección ya que puede quedar obsoleta rápidamente), que para el año 2009 la economía de USA decrecería en más del 1%, (1.1), que la zona del euro decrecería un 1%, que Japón lo haría en un -1.8% y la gran pregunta era China que todavía estimaban que crecería alrededor del 8% dado el paquete de estímulo económico que había sacado el Gobierno. La volatilidad, la incertidumbre, la desconfianza y suspicacia de los mercados que hemos vivido en estos últimos meses ha sido dramática, y tendremos el privilegio de oír directamente de una de las personas más calificadas del mundo, el profesor Stiglitz, sobre lo que ha acontecido y acontece en la economía mundial.</p>
<h3>LEJOS DE SER INMUNES</h3>
<p>Así que permítanme dirigir solo una mirada rápida a América Latina y al tema original al que está dirigido este Foro por petición de ustedes hace un año, el tema de la Juventud.</p>
<p>Hace un año dije que “La región tiene razones para ser optimistas. Latinoamérica vive hoy un periodo de crecimiento que no habíamos visto desde la crisis de la deuda de los años 80. Después de los decepcionantes resultados de las dos décadas anteriores, Latinoamérica tiene hoy en día una oportunidad que debe aprovechar”.  Desgraciadamente hoy no podemos decir eso.</p>
<p>En Latinoamérica, si bien estamos mejor preparados hoy en día que en los 80´s para enfrentar esta crisis, lo cierto robándole la frase a Enrique Iglesias es que se ha probado también que estamos lejos de ser inmunes.  Las bolsas a lo largo de la región se han visto afectadas, con caídas importantes desde mediados de setiembre, que van desde un 50% a un 18% ( 51% en Argentina desde mediados de setiembre, en Brasil el 42%, en México el 29% y en Chile el 18%).</p>
<p>Los Bancos Centrales han intervenido en los mercados cambiarios para parar una mayor caída de sus tipos de cambio y varios Gobiernos, han anunciado paquetes de estímulos fiscales para la emergencia. La era de crecimiento rápido e ininterrumpido parece haber llegado a su fin y con ello las condiciones internacionales que propiciaron este crecimiento como son una rápida expansión del consumo mundial, un financiamiento barato y abundante y términos de intercambio favorables para el Sur de la región.</p>
<h3>CONSECUENCIAS SOBRE LA ECONOMÍA REAL</h3>
<p>Si bien la atención se ha centrado mucho en las consecuencias de la crisis financiera, sobre los sistemas financieros de la región, ahora la atención se vuelca más a las consecuencias que sobre la economía real tendrán las condiciones internacionales.</p>
<p>La restricción de liquidez y de crédito, la delicada situación que esto provoca sobre todo el sector privado pero especialmente sobre el sector corporativo latinoamericano que se financiaba en el exterior, lo que plantea el tema no de los equilibrios y deuda pública, sino de la privada.</p>
<p>La caída o desaceleración de las remesas y el debilitamiento de la válvula de escape de la migración (se estima que la remesas que llegan a la región decrecerán en el 2009 de 61.000 millones a 58.000 manteniéndose en este nivel para el 2010, en México ya se ha experimentado una baja del 3.7% entre enero y setiembre de este año, comparado con el mismo período del año anterior),</p>
<p>La caída en la demanda por las exportaciones especialmente de manufacturas y del turismo, así como de la inversión extranjera directa, que sin duda pueden ser una gran peso especialmente sobre economías pequeñas con mayores limitaciones de hacer política anticíclica.</p>
<p>Y por si fuera poco a todo lo anterior se une las devastadoras consecuencias del cambio climático que ha traído tanta destrucción a la región y que vivimos literalmente todos los días.</p>
<p>Tanto el Banco Mundial como el BID han estimado tasa de crecimiento del 2.5% para el 2009  y CEPAL ha anunciado también que está revisando sus cifras. JPMorgan ha corregido sus proyecciones  pasando de una estimación del 4.4% para el 2009 a un 1.4%.</p>
<h3>UN ALTO PRECIO</h3>
<p>La región ya ha sufrido las consecuencias sociales del alza del precio de lo alimentos, hemos visto un deterioro en algunas de las últimas cifras de las encuestas de hogares con alzas todavía moderadas de la pobreza,  pero la caída en los ingresos producto de la desaceleración que ya se comienza a sentir, puede producir una reversión aún mayor en la pobreza y el hambre en la región y por tanto alejarnos del cumplimiento de las metas del milenio.</p>
<blockquote><p>&#8220;Lo que no hagamos ahora para proteger a las poblaciones vulnerables y a los segmentos urbanos empobrecidos, lo pagaremos caro por muchos años&#8221;</p></blockquote>
<p>Recordemos además que en la región cuando estamos en la etapa baja del ciclo económico, la pobreza y la desigualdad crecen mucho, somos como diríamos los economistas, elásticos al deterioro, pero inelásticos a la mejora ya que cuando nos recuperamos, la desigualdad y la pobreza se recuperan muy lentamente.  Le tomó a ALC 25 años recuperarse de la crisis de los años 80´s.  Por lo que quiero  nuevamente enfatizar, que lo que no hagamos ahora para proteger a las poblaciones vulnerables y a los segmentos urbanos empobrecidos (especialmente mujeres, jóvenes y niños), lo pagaremos caro por muchos años ya que el efecto de un aumento de la desnutrición infantil o de la mortalidad materna, o de la deserción escolar especialmente de los jóvenes en secundaria es irrecuperable.</p>
<blockquote><p>&#8220;Debemos recordar que el 66% de los jóvenes  están en alguna de las siguientes 3 categorías: o está empleado en actividades precarias, o está desempleado o no estudia y no trabaja&#8221;</p></blockquote>
<p>Esto pondrá a prueba a los Gobiernos y a la región en cuanto a su capacidad y compromiso con una política pública anticíclica que impida que convirtamos otra vez, pobreza coyuntural en pobreza estructural, por la incapacidad del sistema de proteger adecuadamente a las personas y las familias de los efectos del ciclo económico.  Recordemos que en América Latina la volatilidad deconsumo es mayor que la volatilidad de  la producción precisamente por la debilidad  de los esquemas de protección social que por su baja cobertura y lo limitado de sus beneficios tienen una baja capacidad de respuesta rápida a los choques externos.</p>
<p>Es importante destacar que muchos Gobiernos han estado tomando medidas y no han permanecido inactivos, como dije antes han intervenido en los mercados cambiarios, han inyectado liquidez o bajado los requerimiento de encajes legales para los bancos, han capitalizado a los bancos estatales para restaurar el crédito, han recomprado deuda del Gobierno y han anunciado también paquetes fiscales especialmente en cuanto a la expansión de proyectos de infraestructura e inversión.</p>
<h3>EN PRECARIEDAD, O NO ESTUDIA, NI TRABAJA</h3>
<p>Debemos evitar que un choque externo como el que estamos sufriendo tenga consecuencias permanentes sobre el bienestar de futuras generaciones por lo que es indispensable iniciativas de atención inmediata a mujeres niños y jóvenes que eviten los efectos sobre salud y nutrición, con consecuencias sobre el desarrollo cognitivo, el logro escolar y el futuro laboral de los hogares vulnerables.</p>
<p>Debemos recordar que el 66% de los jóvenes de la región están en alguna de las siguientes 3 categorías: o está empleado en actividades precarias, o está desempleado o no estudia y no trabaja. Como dijeron muchos de los presidentes en la cumbre Iberoamericana de El Salvador, si hacemos cuentas, estos jóvenes nacieron en y después de la crisis de la deuda, en la llamada década perdida de los 80´s.  Por eso es importante también incorporar a la discusión de políticas públicas cuáles son los programas más adecuados para  el área urbana especialmente las buenas prácticas de programas de empleo y de apoyo a las micro y pequeñas empresas, ya que si bien la expansión de la inversión pública y los programas de infraestructura son muy importantes como políticas fiscales anticíclicas, hay que recordar que los jóvenes y las mujeres en general no son los más benefiaciados por la creación de  empleo en infraestructura.</p>
<p>En un continente tan desigual como el nuestro no solo los beneficios del crecimiento se reparten desigualmente., sino que los costos de la desaceleración económica puede recaer desproporcionadamente sobre los grupos más vulnerables de la población y del territorio.  Por eso debemos analizar la situación desnudando los promedios, que en América Latina ocultan más de lo que revelan, y liberarnos como dice Mirta Roses, de la tiranía de los promedios.</p>
<blockquote><p>&#8220;Cuidado con un incremento en el descontento social, producto de un aumento de la pobreza, el desempleo y de sectores medios empobrecidos&#8230;&#8221;</p></blockquote>
<p>Permítanme terminar con una rápida mención a la importancia que en este panorama tiene la gobernabilidad democrática. Dependiendo de lo que hagamos podríamos evitar un aumento de la conflictividad social en la región y un aumento de la inseguridad ciudadana, que ya se ubica como el primer problema mencionado por la ciudadanía en las encuestas como el Latinobarómetro. En América Latina y el Caribe sabemos que las crisis o ciclos económicos  pueden estar fuertemente correlacionados también con ciclos políticos</p>
<p>Cuidado con un incremento en el descontento social, producto de un aumento de la pobreza, el desempleo y de sectores medios empobrecidos&#8230; no existe la misma ”paciencia” que en los 80´s, por lo que no existe el espacio político para una política económica como la que se implementó para enfrentar la crisis de los 80’s.  Esto es especialmente importante ya que la región entra en el 2009 en un intenso ciclo político caracterizado por 7 elecciones presidenciales en el 2009 y 8 en el 2010.</p>
<h3>JUNTOS, LLEGAREMOS MAS LEJOS</h3>
<p>Más que nunca el nombre del juego es acción, y “timing”.</p>
<blockquote><p>&#8220;La declaración del G20 da esperanzas pero persisten preocupaciones en cuanto al cumplimiento de las buenas intenciones&#8221;</p></blockquote>
<p>Hago un llamado también a la comunidad internacional para que no reduzcan la ayuda oficial al desarrollo y para que no abandonen a los países de ingreso medio.  Igualmente a los organismos financieros internacionales para que no sea solo un club exclusivo de países los que reciban líneas de financiamiento rápidas y no condicionadas.  La declaración del G20 da esperanzas pero persisten preocupaciones en cuanto al cumplimiento de las buenas intenciones.</p>
<p>Termino dándoles de nuevo las gracias por estar aquí, y estoy segura que juntos encontraremos mejores caminos para enfrentar los retos que se avecinan.  Decía, un compañero de la OIT el otro día, que solos caminamos más rápido pero juntos llegamos más lejos, no tengo dudas que así será si estamos acompañados por todos ustedes.</p>
<p><em>El presente discurso fue realizado el 26 de noviembre de 2008 en Nueva York. </em></p>
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		<title>La crisis global y sus efectos en Latinoamérica y el Caribe</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 19:03:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rebeca Grynspan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Blog de Pensamiento Social Estratégico]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza y desigualdad]]></category>

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		<description><![CDATA[Retroceso de los logros sociales alcanzados en los últimos años 
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			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-thumb"><img width="280" height="204" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2010/01/0209poverty_article-280x204.jpg" class="attachment-medium" alt="0209poverty_article" title="0209poverty_article" /></div><p><a rel="attachment wp-att-754" href="http://www.fondoespanapnud.org/2009/10/la-crisis-global-y-sus-efectos-en-latinoamerica-y-el-caribe/0209poverty_article/"></a><span style="color: #000000;"><strong>La crisis afecta no solamente a las poblaciones pobres, sino también de manera significativa a las clases medias urbanas con alto grado de vulnerabilidad.</strong> </span><span id="more-753"></span></p>
<p>(Desde Nueva York) A PESAR DE QUE EL ORIGEN sea externo, los efectos de la crisis tienen manifestaciones locales concretas, tanto en lo económico como en lo social, que implican retos complejos de política pública. Latinoamérica y el Caribe han pasado de un periodo de seis años de crecimiento del ingreso per cápita a una contracción para el año 2009. La caída se produce tanto a nivel agregado (las estimaciones van desde -0,3% de crecimiento anual del PIB según CEPAL, hasta un -2,1% de acuerdo a Consensus Economics) como prácticamente para todos los países en lo individual, de acuerdo con los pronósticos más recientes.</p>
<blockquote><p>&#8220;Todas las fuentes de financiamiento, tales como las remesas, la inversión extranjera directa y el crédito privado, han mostrado una importante contracción como resultado de la situación global&#8221;</p></blockquote>
<p>La magnitud del impacto dependerá de factores nacionales como la estructura económica, el patrón de integración comercial, el nivel de reservas y la capacidad fiscal para responder ante la crisis, entre otros. De todos modos, en cada caso las consecuencias serán negativas y de importante magnitud.</p>
<p>Todos los motores de crecimiento de la región están afectados: el comercio internacional se contrajo debido a la caída de la demanda por bienes manufacturados y servicios &#8211;crucial para México, el Caribe y Centroamérica&#8211;, y a un agudo deterioro en los términos de intercambio para los exportadores de bienes primarios del sur, considerando que el peso del comercio exterior ha crecido en las últimas dos décadas en las economías de la región.</p>
<h3>IMPACTO Y CONTRACCIÓN</h3>
<p>Además, todas las fuentes de financiamiento, tales como las remesas (que caerán 12% en 2009), la inversión extranjera directa y el crédito privado, han mostrado una importante contracción como resultado de la situación global.</p>
<p>Las condiciones que impulsaron el rápido crecimiento de la región durante los últimos seis años han desaparecido: expansión del comercio internacional, precios altos de bienes básicos, financiamiento abundante y tasas de interés bajas. La severidad del impacto de la crisis dependerá de su duración, pero también de cómo respondan los gobiernos y cómo la comunidad internacional apoye los esfuerzos que se realicen en esta materia.</p>
<blockquote><p>&#8220;La crisis tendrá también un rostro femenino, en un contexto en que los programas de respuesta mediante gasto en infraestructura tendrán un sesgo hacia la creación de empleo masculino&#8221;</p></blockquote>
<p>Pese a que el desempeño macroeconómico de la región durante los últimos años la pone en una situación más estable para enfrentar la crisis &#8211;respecto a como lo estaba hace casi 20 años&#8211;, es cierto que la desaceleración traerá, sin duda, impactos severos a una gran parte de la población. Según estimaciones de organismos internacionales, la pobreza podría aumentar en (al menos) seis millones de personas, lo que implicaría una regresión de hasta tres años en los logros alcanzados. Los retos en este sentido tienen que ver no solamente con la magnitud de los efectos, sino también con su distribución entre los distintos grupos de población.</p>
<p>La respuesta pública debe partir de una evaluación de la capacidad fiscal y los requerimientos de financiamiento &#8211;que determinan la posibilidad de respuesta contracíclica&#8211;, y del entendido de que la crisis afectará no solamente a las poblaciones pobres, sino de manera importante a las clases medias urbanas con alto grado de vulnerabilidad. Así, al uso de los instrumentos existentes para contener los efectos sociales de la contracción económica, debe añadirse el diseño oportuno de mecanismos innovadores para llegar a grupos que los sistemas de protección social en la región no han incorporado de manera cabal mediante instrumentos de respuesta ante este y otros tipos de riesgo.</p>
<h3>AVANCES INSUFICIENTES</h3>
<p>La existencia, por ejemplo, de programas de transferencias condicionadas &#8211;Oportunidades, Bolsa Familia, Familias en Acción y otros que cubren actualmente a más de 85 millones de personas en toda la región&#8211; es un avance. Sin embargo, no asegura ni la flexibilidad de incorporación oportuna de poblaciones afectadas, ni la cobertura a grupos de población tradicionalmente no elegibles, como son los pobres urbanos, siendo además insuficientes para responder al empobrecimiento de importantes grupos de la población.</p>
<p>La crisis tendrá también un rostro femenino, en un contexto en que los programas de respuesta mediante gasto en infraestructura tendrán un sesgo hacia la creación de empleo masculino. Además, poco efecto tendrán estos programas si se concentran en obras de infraestructura grandes cuyo período de planeación e implementación tiende a ser muy largo, siendo mejor concentrar los esfuerzos en obras de infraestructura pequeña a nivel comunal y local.</p>
<blockquote><p>&#8220;La capacidad de respuesta de los países de la región es muy heterogénea, pero en general debemos reconocer que la mayoría de los gobiernos ha anunciado medidas de política contracíclicas&#8221;</p></blockquote>
<p>La desnutrición infantil, la mortalidad materna y la deserción escolar podrían aumentar, especialmente esta última en niveles educativos básicos y en poblaciones pobres, con efectos de largo plazo irreversibles que deben evitarse. El desempleo sin duda aumentará entre la población joven, a menos que la política de contención de los efectos de la crisis se diseñe de manera tal que no sea neutral a estos impactos diferenciados, porque entonces será no solamente insuficiente sino también ineficaz.</p>
<p>Programas específicos de empleo temporal (con énfasis en empleo femenino), financiamiento público de contribuciones a la seguridad social de población que entra al desempleo y la implementación de becas de capacitación para jóvenes deben rescatarse como alternativas a considerar en los programas.</p>
<p>Igualmente, debe considerarse la provisión de líneas de crédito para la micro, pequeña y mediana empresa que pueden estar sufriendo un “crowding out” por parte de las empresas grandes. Además, es necesario prever propuestas sensatas de readecuación de deudas para este sector, que está sufriendo en algunos países un aumento importante en las tasas de interés y/o una caída de los mercados, especialmente en empresas de menor tamaño.</p>
<h3>CÓMO EVITAR EL RETROCESO</h3>
<p>Desde el punto de vista fiscal, la capacidad de respuesta de los países de la región es muy heterogénea, pero en general debemos reconocer que la mayoría de los gobiernos ha anunciado medidas de política contracíclicas.</p>
<blockquote><p>&#8220;Debe incorporarse en la discusión la calidad de la respuesta&#8221;</p></blockquote>
<p>Sin embargo, estos esfuerzos deben ser complementados con mecanismos de financiamiento externo de las instituciones financieras internacionales que provean fondos rápidamente y con requisitos básicos, sin las condicionalidades excesivas que vimos en el pasado. Además, es importante buscar mecanismos que eliminen el estigma y la posible reacción adversa de los mercados si se usan las líneas de contingencia que algunas de estas instituciones financieras han aprobado como mecanismos de emergencia.</p>
<p>Por último, debemos enfatizar que los requerimientos de financiamiento son muy importantes, pero insuficientes. Debe incorporarse en la discusión la calidad de la respuesta, en términos de su capacidad para llegar con instrumentos de protección específica a grupos de población vulnerables y de generar los acuerdos sociales básicos que permitan la puesta en marcha de políticas consensuadas y eviten la polarización política en una época de alta intensidad electoral.</p>
<p>De no ser así, una crisis que la región no ha generado tendrá consecuencias de largo plazo que implicarán una reversión en los logros alcanzados en los últimos años.</p>
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		<title>La crisis global, sus implicaciones para América Latina y el Caribe y el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 05:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rebeca Grynspan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Blog de Pensamiento Social Estratégico]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Social Estratégico]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de seis años de crecimiento del ingreso per cápita, muy probablemente en 2009 el ingreso per cápita en la región de América Latina y el Caribe disminuirá en casi todo los países, con algunas excepciones, así como también lo hará el ingreso per cápita promedio de la región. LOS PRONÓSTICOS VAN desde -3% (Barclays) de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-thumb"><img width="143" height="205" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/0200/03/crisis-américa-latina-143x205.jpg" class="attachment-medium" alt="crisis américa latina" title="crisis américa latina" /></div><p><span style="color: #000000;"><a href="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/0200/03/crisis-américa-latina.jpg"></a><span style="color: #000000;"><strong>Después de seis años de crecimiento del ingreso per cápita, muy probablemente en 2009 el ingreso per cápita en la región de América Latina y el Caribe disminuirá en casi todo los países, con algunas excepciones, así como también lo hará el ingreso per cápita promedio de la región.</strong></span></span></p>
<p><span id="more-3479"></span></p>
<p>LOS PRONÓSTICOS VAN desde -3% (Barclays) de crecimiento en 2009 a 1.9% (CEPAL) –JP Morgan estima -1.3%, mientras que HSBC -0.1%. Esta es una reducción significativa comparada con las tasas de crecimiento del 5.5% en 2006 y 2007, y 4.6% en 2008.</p>
<p>Pese a que el desempeño macroeconómico de la región durante los últimos años la pone en una situación más estable para enfrentar la crisis (respecto a como lo estaba hace casi 30 años), es cierto que la desaceleración traerá, sin duda, impactos severos a una gran parte de la población de América Latina y el Caribe, no sólo a los pobres, sino también a las clases medias urbanas vulnerables.</p>
<p>La severidad de los impactos dependerá de i) la duración de la crisis, ii) de cómo respondan los gobiernos y de la posibilidad de formar consensos de amplia participación para enfrentar la crisis iii) y de cómo apoye la comunidad internacional los esfuerzos que se realicen en esta materia.</p>
<h3>CAÍDA Y DESACELERACIÓN</h3>
<p>Todos los motores de crecimiento de la región están afectados: el comercio internacional se contraerá debido a la caída de la demanda por bienes manufacturados y servicios, especialmente el turismo (México, el Caribe y Centroamérica) y por una aguda caída en los términos de intercambio para los exportadores de bienes primarios del sur, mientras que la exposición al comercio ha crecido en las últimas dos décadas.</p>
<blockquote><p>&#8220;Prevalecen debilidades importantes: la región continúa siendo muy dependiente de la exportación de bienes básicos&#8221;</p></blockquote>
<p>Además, todas las fuentes de financiamiento, tales como remesas e inversión extranjera directa, pero también el crédito privado, han mostrado una importante caída. En cuanto a las remesas todavía hay un debate ya que en algunos países han caído y en otros lo que se ha visto es una desaceleración pero en todo caso ya no puede ser considerada como una fuente de financiamiento que se seguirá expandiendo.</p>
<p>Las condiciones que impulsaron el rápido crecimiento de la región durante los últimos seis años se han ido: expansión del comercio internacional, precios altos de bienes básicos, financiamiento abundante y tasas de interés bajas (Ocampo, J.A. 2009).</p>
<h3>MEJOR PREPARADOS</h3>
<p>Y ante este panorama, ¿por qué decir que estamos mejor preparados hoy que en la década de los ochenta? Primero, América Latina y el Caribe difiere de los ochenta en términos de indicadores macroeconómicos importantes: los niveles de inflación, con algunas excepciones, han sido menores; la política del sector público es más fuerte y el nivel de endeudamiento también es menor, con excepción del Caribe. El déficit fiscal promedio para la región en 1981 era 8% del PIB, mientras que en 2007 el mismo fue un superávit de 3.7%. En 1982 la proporción de deuda externa respecto al PIB era de 45%, mientras que en 2007 fue de 25.8%, y el nivel de reservas internacionales es mucho más alto hacia finales de 2008.</p>
<p>Segundo, la mayoría de los países han puesto en marcha importantes programas sociales (85 millones de latinoamericanos reciben apoyos bajo esquemas de transferencias condicionadas en efectivo), así como otros programas sociales exitosos. Sin duda una razón de nuestra mayor fortaleza para enfrentar la crisis ha sido el fortalecimiento de las instituciones económicas y también sociales de la región.</p>
<blockquote><p>&#8220;En repetidas ocasiones, con las crisis permitimos que la pobreza coyuntural se convirtiera en pobreza estructural&#8221;</p></blockquote>
<p>Sin embargo, prevalecen debilidades importantes: la región continúa siendo muy dependiente de la exportación de bienes básicos. Asimismo, a pesar de los avances, la desigualdad y la pobreza siguen siendo muy altas y la política social no ha transitado de una lógica con base en programas a una visión integrada de protección social.</p>
<p>Los esquemas de seguridad social y de protección social tienen baja cobertura, muestran segmentación clara y tienen beneficios no adecuados para grandes sectores de la población. Igualmente si bien el aumento de la cobertura en educación y salud son sin duda buenas noticias, la calidad de estos servicios que recibe la población más pobre sigue siendo altamente deficiente produciendo rendimientos más bajos de lo esperado bajos a la inversión realizada.</p>
<h3>PERDER EL TERRENO GANADO</h3>
<p>Lo anterior explica por qué en nuestra región la volatilidad de consumo es mayor que la volatilidad del PIB, y por qué en la desaceleración del ciclo económico, la pobreza y la desigualdad crecen de manera rápida y se recuperan de manera lenta cuando la economía crece.</p>
<p>Tomó 25 años alcanzar los niveles de pobreza que teníamos antes de la crisis de deuda de los 80s. Lo cierto es que hemos mejorado pero ha faltado tiempo para consolidar los logros ya que son muy recientes. Inclusive los análisis que dan cuenta de la ampliación de los sectores medios también muestran la vulnerabilidad de estos sectores que pueden sufrir procesos de empobrecimiento fácilmente.</p>
<p>Los choques negativos están ya teniendo consecuencias macroeconómicas en la región. La caída en el precio de los bienes básicos y la contracción en la demanda externa ha resultado en un deterioro importante en las cuentas corrientes de la región. Este deterioro es mayor en los países exportadores de petróleo. Además CEPAL estima que la pérdida de ingresos tributarios como consecuencia de la caída en los precios de los bienes primarios como gas, petróleo y cobre podría llevar a una caída de los ingresos tributarios directos de entre 7 y 8% del PIB.</p>
<blockquote><p>&#8220;Los efectos negativos de la crisis podrían, incluso, revertir los logros alcanzados hasta ahora en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio&#8221;</p></blockquote>
<p>Por otro lado, las monedas locales se han depreciado con relación al dólar, presionadas por los requerimientos de liquidez del sector privado debido a su nivel de endeudamiento. De acuerdo con estimaciones de diciembre 2008, los vencimientos de deuda privada en la primera mitad de 2009 serían arriba de 30,000 millones de dólares.</p>
<p>En repetidas ocasiones, con las crisis permitimos que la pobreza coyuntural se convirtiera en pobreza estructural. Debido a la falta de protección, la ocurrencia de eventos irreversibles (aumento de la mortalidad materna, de la desnutrición y mortalidad infantil y de la deserción escolar) tiene consecuencias de largo plazo y efectos permanentes en el bienestar de la siguiente generación.</p>
<h3>EL IMPACTO SOCIAL DE LA CRISIS</h3>
<p>Los choques negativos tendrán consecuencias sociales, especialmente a través de su impacto potencial sobre el empleo y la pobreza. Según estimaciones recientes de la OIT, si se considera una tasa de crecimiento de alrededor de 2%, el desempleo en la región puede aumentar en el peor escenario de 7.2% a 8.3% entre el 2007 y el 2009. Lo anterior significa un aumento de cuatro millones de desempleados.</p>
<p><a href="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/03/pobreza-rural-guatemala.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-3513" title="pobreza-rural-guatemala" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/03/pobreza-rural-guatemala-307x205.jpg" alt="" width="307" height="205" /></a>En el mismo informe, la OIT estima que las personas que están activas en el mercado laboral, pero ganan un ingreso menor a la línea de pobreza de dos dólares diarios del Banco Mundial (lo que denomina la OIT como trabajadores pobres), podrían aumentar de 6.8% en 2007 a 8.7% en 2009. Lo anterior implica un aumento de cinco millones de trabajadores pobres en América Latina y el Caribe, y no incluye el impacto sobre la pobreza debido al desempleo abierto. Tomando el escenario más pesimista de los tres presentados por la OIT, y sin tomar en cuenta el impacto de las respuestas de los gobiernos (un escenario pasivo), el desempleo y empleo vulnerable en la región podrían incrementarse considerablemente.</p>
<p>De no tomarse las medidas pertinentes, los efectos negativos de la crisis podrían, incluso, revertir los logros alcanzados hasta ahora en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, principalmente los referidos a reducción de la pobreza extrema, la desnutrición y la mortalidad infantil y materna.</p>
<blockquote><p>&#8220;Los programas de transferencias condicionadas en efectivo deben afinarse para permitir la incorporación de las personas afectadas por la crisis&#8221;</p></blockquote>
<p>Estimaciones de la CEPAL muestran que en 2007 el 12.7%% de la población de la región era indigente, comparado con el 22.5% en 1990. Esta tendencia implica que la región en su conjunto ha avanzado un 87% en el cumplimiento de la primera meta, haciendo posible el cumplimiento hacia 2015. Sin embargo, ante un escenario de nulo crecimiento y escalada de precios, la incidencia de la pobreza extrema podría incrementar de 12.7% a 15.6%, lo que representaría en un escenario pasivo el regreso a la indigencia de hace 4 o 5 años. Si no hay escalada de precios y hay medidas de política pública el impacto podría disminuir de manera importante.</p>
<p><a href="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/03/pobreza-rural-guatemala.jpg"></a>En materia de desnutrición, la región en su conjunto ha alcanzado un 59% en el cumplimiento de la meta. Existen, sin embargo, diferencias importantes entre países, mientras en algunos el avance es aún insuficiente, países como México y República Dominicana ya alcanzaron la meta, y se preveía que el resto tenía altas posibilidades de alcanzarla. Lamentablemente, el impacto de la crisis en la región podría suponer un descenso de 59% a 55% en el avance logrado hasta ahora. Una situación similar ocurriría en términos de mortalidad infantil, que actualmente registra en la región 22 muertes por cada mil nacidos vivos y que podría incrementar a 26 casos, tal y como sucedía a principios de la actual década. Por otro lado, si bien se ha avanzado de forma destacada en la atención prenatal y del parto por personal calificado, el cumplimiento de la meta de reducción de la mortalidad materna está aún lejos de alcanzarse: en Argentina, Chile y Costa Rica se registran tasas inferiores a 50 muertes por cada 100 mil nacimientos, mientras que en el resto hay tasas que oscilan entre 60 en Venezuela, hasta 630 en Haití. El panorama económico actual restringiría aun más el avance en esta materia.</p>
<h3>FORTALECER LA PROTECCIÓN SOCIAL</h3>
<p>Los efectos de la crisis sobre el empleo, la pobreza y otros indicadores sociales, deben atacarse con iniciativas concretas incluidas en las estrategias que los gobiernos han implementado como respuesta a la situación global. Los programas de protección del empleo, seguro de desempleo y creación de empleos deben discutirse como una opción de política, así como empleos en proyectos públicos de infraestructura, sobre todo pequeños proyectos en localidades pequeñas y comunidades, así como la creación de programas de empleo femenino ya que los paquetes de estímulo en infraestructura no crean empleo femenino. Los programas de empleo son muy importantes especialmente para darle una respuesta a los sectores medios vulnerables (especialmente urbanos) que no reciben apoyo de otros programas del Estado dirigidos únicamente a las poblaciones más pobres.</p>
<p><a href="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/03/pobreza-rural.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3500" title="pobreza rural" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/03/pobreza-rural-273x205.jpg" alt="" width="273" height="205" /></a>Los programas de transferencias condicionadas en efectivo deben afinarse para permitir la incorporación de las personas afectadas por la crisis así como de ser posible reforzar sus incentivos.</p>
<p>En donde no existan programas de transferencias condicionadas, se deben implementar programas específicos para mantener a los niños y jóvenes en las escuelas, así como fortalecer los esquemas de salud para madres y niños.</p>
<p>Más importante aún, debe discutirse una visión integrada de la protección social que vaya más allá de la lógica basada en programas. Lo que la región necesita y no ha podido lograr en las últimas dos décadas, es un sistema integral de protección social universal. La crisis llega de nuevo en una situación en la que el Estado no ha desarrollado las herramientas necesarias para apoyar a todos los grupos vulnerables de la población.</p>
<p>Igualmente importante son los programas que eviten el “crowding out” de las pequeñas y medianas empresas por las empresas grandes que ahora acuden en busca de crédito a nivel nacional al cerrárseles las puertas del financiamiento externo y nuevamente recordar que la crisis de los alimentos no se ha terminado y que es necesario no olvidar la llamada de atención sobre la marginación y abandono de las políticas agropecuarias especialmente las dirigidas a la pequeña propiedad agrícola.</p>
<h3>ESFUERZOS NACIONALES  Y REGIONALES</h3>
<p>Debemos ser justos y reconocer los esfuerzos que los gobiernos de la región han hecho. Este es un momento en el que se necesita de la ayuda internacional, especialmente para los países pequeños y medianos. A pesar de las mejoras, la mayoría de los países no cuentan con el espacio fiscal para enfrentar estos retos por ellos mismos. Aunque sus gobiernos ya ha empezado a anunciar paquetes de estimulo, se necesita dinero rápido e incondicional (incluyendo al FMI) y apoyo fiscal de parte del Banco Mundial para generar políticas sociales contracíclicas. Las instituciones regionales (BID, CAF, BCIE y FLAR) están ayudando, pero la suma de toda la ayuda aún es insuficiente para cubrirlas necesidades de financiamiento de la región.</p>
<blockquote><p>&#8220;Ésta es una oportunidad para que las respuestas a la crisis sean incorporadas en una estrategia de largo plazo para hacer frente a los problemas estructurales de la región&#8221;</p></blockquote>
<p>Creemos que la cooperación internacional, ante este entorno de crisis, debe obedecer a principios esenciales. Primero, la cooperación internacional debe poder ser contracíclica y apoyar los programas contracíclicos de los Gobiernos. Segundo, debe establecerse un compromiso, no sólo de aportar, sino de revisar y mejorar la efectividad de la cooperación. Tercero, más allá de la ayuda financiera, se debe revisar a fondo el papel que desempeñan los organismos internacionales.</p>
<p>La cooperación internacional no debe reducirse porque deben ejecutarse políticas que ayuden a mitigar los efectos de la crisis, y que no pueden financiarse con endeudamiento externo dada la situación del mercado internacional de crédito. Programas como seguros de desempleo y de apoyo al empleo, políticas de ayuda alimentaria, así como estrategias para fortalecer los sistemas de salud y educación, parecen hoy, más que nunca, indispensables. Las instituciones regionales (BID, CAF y FLAR) están ayudando, pero esta ayuda aún es insuficiente.</p>
<p>Una estimación reciente muestra que alrededor de US $1 trill. sería adecuado para el mundo en desarrollo (Birdsall, 2009) La cantidad debe provenir de forma inmediata e incondicional del FMI (cerca de la mitad de los fondos) y de otros bancos multilaterales (WB, IDB, ADB). Estos organismos tienen los mecanismos necesarios para ayudar a los países a utilizar los recursos adecuadamente. En la próxima cumbre del G20 deberán emitirse estrategias adecuadas para ayudar al mundo en desarrollo y definir el monto de la cooperación.</p>
<h3>CRISIS Y OPORTUNIDAD</h3>
<p>En resumen, América Latina y el Caribe está enfrentando una crisis global, después de un periodo de desempeño económico positivo y estable, para la que estamos mejor preparados pero a la cual no somos inmunes. El costo social puede ser muy elevado y distribuirse de manera desigual entre los países de la región. El costo puede ser elevado también en términos de la gobernabilidad democrática especialmente por las posibilidades de un mayor deterioro de la seguridad ciudadana.</p>
<blockquote><p>&#8220;Para hacer los cambios estructurales necesarios es necesario lograr acuerdos básicos en la sociedad, que den cuenta de la posibilidad de un proyecto común&#8221;</p></blockquote>
<p>Como toda crisis esta es una oportunidad para que las respuestas a la crisis sean incorporadas en una estrategia de largo plazo para hacer frente a los problemas estructurales de la región. Debemos recordar que el corto y el largo plazo inician al mismo tiempo. La mayor rentabilidad de la inversión en el largo plazo es sin duda evitar los costos sociales que pueden sucederse hoy. Debemos aprender de la historia que nos enseña que son los países que hacen lo correcto sin divorciar la ética de la economía, los que muestran el mayor desarrollo económico y social después.</p>
<p>En cuanto a los objetivos estructurales pendientes debemos: i) enfocarnos en la pobreza con una estrategia sensible a la desigualdad, ii) integrar las políticas sociales y económicas para disminuir la vulnerabilidad de los sectores medios (menor vulnerabilidad a los choques), iii) diseñar sistemas de protección social que reduzcan la fragmentación social y mejoren la calidad de los servicios públicos y la cohesión social, vi) aprovechar para promover la diversificación productiva (la devaluación que han sufrido las monedas es una ventana de oportunidad en esta dirección si se complementa con los incentivos correctos), vi) pensar en las inversiones en una producción más ecológica, con un mayor desarrollo de las tecnologías limpias y mayor consideración al cambio climático y vii) mejorar nuestra fiscalidad y nuestras instituciones democráticas y estatales.</p>
<p>Para hacer los cambios estructurales necesarios es necesario lograr acuerdos básicos en la sociedad, que den cuenta de la posibilidad de un proyecto común de sociedad a pesar de las diferencias al interior del mismo ya que sin duda la democracia es escoger entre opciones, pero a la vez es necesario, en concordancia con las especificidad histórica e institucional de cada país, lograr encontrar los balances y combinaciones adecuadas entre propuestas (en lugar de un movimiento entre extremos polarizantes) y dejar atrás las dicotomías falsas y simplificaciones que permearon mucho del debate en los ochentas y noventas como por ejemplo la dicotomía falsa entre Estado y Mercado (como si fuera necesario escoger SOLO uno de los dos) o entre lo público y lo privado, lo focalizado y lo universal, el Gobierno y la Sociedad Civil, el mercado interno vrs. el mercado externo, la competitividad vrs. la política sectorial.</p>
<p>Crisis y oportunidad para una América Latina mejor preparada pero aún vulnerable, donde como decía Prebisch, ojalá que no suceda de nuevo en América Latina que las ideas vayan detrás de los acontecimientos.</p>
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		<item>
		<title>La desigualdad y el reto del desarrollo de largo plazo en América Latina y el Caribe</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Jan 2009 23:28:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rebeca Grynspan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Documentos técnicos]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Social Estratégico]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza y desigualdad]]></category>

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		<description><![CDATA[Extracto del libro "Iberoamérica 2020. Retos ante la crisis", coordinado por Felipe González ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-thumb"><img width="270" height="205" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2010/01/desigualdad-4-270x205.jpg" class="attachment-medium" alt="desigualdad 4" title="desigualdad 4" /></div><p><a rel="attachment wp-att-1320" href="http://www.fondoespanapnud.org/2009/01/la-desigualdad-y-el-reto-del-desarrollo-de-largo-plazo-en-america-latina-y-el-caribe/desigualdad-4/"></a></p>
<p><a rel="attachment wp-att-1320" href="http://www.fondoespanapnud.org/2009/01/la-desigualdad-y-el-reto-del-desarrollo-de-largo-plazo-en-america-latina-y-el-caribe/desigualdad-4/"></a><span style="color: #000000;"><strong>Latinoamérica es la región más desigual del mundo. A pesar de enormes logros sociales observados en el siglo XX y en los primeros años del siglo XXI, los indicadores de desigualdad muestran que en esta región todavía el futuro de una persona depende crucialmente de condiciones como el lugar en el que <em>nació</em>.</strong></span><span id="more-1311"></span></p>
<p>LA DESIGUALDAD EN INGRESOS es desproporcionadamente elevada, aún en países con niveles de desarrollo humano alto, como Brasil, México y Chile, e incluso en los países más equitativos de la región como Costa Rica y Uruguay, los niveles de desigualdad están por encima de los promedios mundiales para países en el mismo nivel de desarrollo.</p>
<p>Esta desigualdad en exceso, como se le ha llamado en la literatura, es a la vez causa y resultado de un proceso de crecimiento accidentado, volátil y discontinuo. Así, la reducción de la desigualdad es un objetivo prioritario no solo desde un punto de vista normativo, sino también por sus implicaciones para la dinámica económica y la construcción democrática de la región.</p>
<h3>LOGROS EDUCATIVOS</h3>
<p>Prados de la Escosura (2007) ha mostrado las tendencias seculares de crecimiento y desigualdad en la región de Latinoamérica. Los logros obtenidos durante el siglo XX son sorprendentes en términos de logro educativo promedio, reducción en mortalidad infantil, incremento en la esperanza de vida y caída en los niveles de incidencia de la pobreza, si observamos los niveles de 1913 y los comparamos con los de finales de siglo. A pesar de ello y del incremento en los niveles de urbanización y en la productividad laboral, destaca el hecho de que la desigualdad<br />
muestra una tendencia creciente hasta alrededor de 1950, año en el que se estabiliza por más de dos décadas, fluctuando a niveles internacionalmente altos (arriba de 0.50 en el agregado regional), con una fuerte persistencia y rigidez a la baja. Por otra parte, si observamos la tendencia de la desigualdad por país y no a nivel regional, observamos incrementos importantes en la desigualdad desde los años ochenta. En la década 1980-90, la desigualdad se redujo ligeramente en solo tres países, Colombia, Costa Rica y Uruguay, entre once para los cuales se cuenta con información. En los ocho restantes la desigualdad se incrementó. En los años noventa se contaba con datos para diecisiete países, cubriendo 90% de la población de la región, mismos que muestran que la desigualdad se estanca en siete casos y se incrementa en los diez restantes (Cornia, 2008). No es sino hasta el primer lustro del siglo actual que se empiezan a observar reducciones significativas en los coeficientes de Gini en países como Chile, Brasil, Argentina, México, Colombia, El Salvador y Perú.</p>
<blockquote><p>&#8220;La reducción de la desigualdad es un objetivo prioritario no solo desde un punto de vista normativo, sino también por sus implicaciones para la dinámica económica y la construcción democrática de la región&#8221;</p></blockquote>
<p>El alto nivel de la desigualdad regional y su persistencia han sido objeto de numerosos análisis dentro y fuera de la región. Tres consecuencias de este fenómeno son, primero, los altos niveles de pobreza y su relativamente baja elasticidad al crecimiento. Segundo, el hecho de que la alta desigualdad frena el crecimiento económico, cerrando el círculo vicioso de bajo crecimiento y baja elasticidad de la pobreza a cambios en el ingreso. Por último, la desigualdad se refleja en una débil cohesión social, con la dificultad que ello implica para la construcción institucional en democracia.</p>
<p>Los altos niveles de desigualdad y su persistencia muestran diferentes rostros, algunos de ellos menos explorados y con débiles respuestas de política pública. Por ejemplo, la desigualdad territorial, la desigualdad inter-grupal, la desigualdad de acceso a activos y mercados y en la calidad y acceso en la provisión de servicios públicos. También existe desigualdad en dimensiones menos tangibles, como la capacidad del sistema público de responder a las<br />
demandas diferenciadas de grupos específicos. Estos son temas que se deben poner en el debate con mayor énfasis. Ello no implica que rostros menos explorados de la desigualdad lleven a pasar por alto otras dimensiones comúnmente exploradas, como la desigualdad en ingreso y la desigualdad salarial, que son todavía preocupantes y que como tales han sido abordados por la literatura económica y sociológica latinoamericana.</p>
<h3>CRECIMIENTO INEDITO</h3>
<p>Es importante recordar que en los años recientes América Latina y el Caribe experimentaron un período de  crecimiento inédito desde la crisis de la deuda de los ochenta. El crecimiento además se acompañó de bajos déficit fiscales, una disminución significativa del endeudamiento externo y un avance importante en el apoyo a la democracia, como la han mostrado las mediciones más recientes en Latinobarómetro. El porcentaje de personas que declaran que prefieren la democracia a cualquier otra forma de gobierno fue de 57% en 2008, por encima del 53% de los años 2003-2005.</p>
<p>Como resultado de esta tendencia positiva de crecimiento y de la existencia de una política social activa, algunos indicadores sociales mejoraron de manera importante: disminuyó el desempleo y aumentó el empleo asalariado, lo que vino acompañado por una disminución generalizada de la pobreza e incluso notablemente, en algunos países, una reducción de la desigualdad. El porcentaje promedio de población en condiciones de pobreza en la región pasó de 42.5% en el 2000 –habiendo alcanzado 48.3% en el año 1990- a 39.8% en el 2005 y a un 35.1% en 2007 (CEPAL 2008). La dinámica demográfica implicó, sin embargo, que el número de pobres en Latinoamérica aumentara durante estos años, a pesar de la caída en el porcentaje de población pobre en el total poblacional. Más aún, de acuerdo con los datos de CEPAL, en el 2005 la región tenía básicamente la misma incidencia de pobreza que en 1980 y no es sino en el año 2006 que se logra rebasar ese nivel a la baja. Lo anterior refleja que a pesar de los logros de la política económica y de que la política social mejoró en cantidad y calidad, todavía se enfrentan retos de gran magnitud tanto en cuanto a la articulación de la política económica y social como en cuanto a los sistemas de protección social y a la cobertura y universalidad de los servicios básicos a todo la población y el territorio.</p>
<blockquote><p>&#8220;La inequidad se refleja en realidades como la debilidad fiscal, falta de cohesión, serios retos de gobernabilidad y condiciones favorables a la captura del Estado por parte de élites económicas&#8221;</p></blockquote>
<p>Una visión de desarrollo de largo plazo para la región requiere por tanto centrarse en los objetivos primordiales, a saber, el logro de un crecimiento estable, de oportunidades económicas iguales para todos y de redes de protección que blinden a los pobres y a las clases medias contra los efectos de largo plazo de los choques adversos. A la equidad como objetivo, sin embargo, se interpone la inequidad como condición inicial. Esta inequidad se refleja en realidades como la debilidad fiscal, falta de cohesión, serios retos de gobernabilidad y condiciones favorables a la captura del Estado por parte de élites económicas, factores que distorsionan el diseño de política pública generando una dinámica de ineficiencia e inequidad que se reproduce a sí misma. Este círculo vicioso intra e intergeneracional de desigualdad es el mayor reto que la política pública enfrenta en LAC y que requiere del fortalecimiento del Estado y del eficaz uso de sus instrumentos legítimos de acción correctiva.</p>
<h3>VISION INTEGRAL DEL DESARROLLO</h3>
<p>En este trabajo se argumenta que estos deben enfrentarse con una visión integral del concepto mismo del desarrollo. Por otra parte, se plantean algunas líneas específicas que contribuirían a construir ese desarrollo deseable y que en nuestra opinión sientan una agenda un tanto distinta a la discusión que ha dominado el debate de la política social en las últimas dos décadas. Estas incluyen:</p>
<ol>
<li>Trascender el combate a la pobreza poniendo el combate a la inequidad también en el centro de la agenda*, con una visión de generación de sectores medios fuertes y menos vulnerables, integrando la política económica y la política social;</li>
<li>Establecer una política social más allá del debate &#8220;focalización&#8221; versus &#8220;universalidad&#8221;. El objetivo debe ser crear sistemas de protección social que eliminen la existente fragmentación social que hoy es, de hecho, reforzada por la política pública. Esta debe incluir de manera central respuestas a los riesgos que implica el cambio climático para la región;</li>
<li>Hacer énfasis en la provisión de servicios públicos, especialmente educación y salud, con una visión de equidad en cobertura y calidad; pero también crecientemente el tema de justicia y seguridad ciudadana que aparece ya como la primera preocupación de los latinoamericanos y lo que plantea nuevamente la importancia del rol del Estado en la provisión de bienes públicos básicos.</li>
<li>Rescatar la importancia de la educación terciaria, técnica y universitaria, como mecanismos de integración y movilidad social. Los análisis estáticos de incidencia del gasto han llevado a una visión errónea al no incorporar los efectos de la educación terciaria en el mediano plazo sobre la equidad;</li>
<li>Por último, de manera central, rescatar la institucionalidad de la política pública y su carácter al ser un mecanismo de fortalecimiento democrático. El fortalecimiento del Estado, del que se habló anteriormente, requiere fortalecer sus instrumentos institucionales y su capacidad de proponer e implementar una visión de largo plazo.</li>
</ol>
<p>Estos componentes de una nueva visión de la política pública democrática de largo plazo podrían contribuir a establecer las bases de un crecimiento económico más estable y de una equidad sostenible, con las implicaciones positivas que ello tiene para la gobernabilidad democrática.</p>
<p><span style="color: #000000;">*Hay que reconocer que la desigualdad no ha estado en el centro de la agenda política de la región, probablemente con la excepción de la equidad de género que sí ha sido un tema impulsado por los movimientos feministas en la región. </span></p>
<h3 style="text-align: center;"><a href="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2010/01/Paper_desigualdad_y_reto_LAC_Grynspan_09.pdf">DESCARGUE EL DOCUMENTO COMPLETO</a></h3>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;"><em>(Citar este trabajo como: Grynspan, R. (2009), .La desigualdad y el reto del desarrollo de largo plazo en América Latina., Investigación para la Política Pública, Desarrollo Incluyente, ID-01-2009, RBLAC-UNDP, New York).</em></span></p>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong></p>
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		<title>&#8220;Los jóvenes son como la hiedra, necesitan de la resistencia de la pared para crecer&#8221;</title>
		<link>http://www.fondoespanapnud.org/2009/01/inclusion-y-ciudadania-perspectivas-de-la-juventud-en-iberoamerica/</link>
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		<pubDate>Sun, 11 Jan 2009 17:06:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rebeca Grynspan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Blog de Pensamiento Social Estratégico]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Social Estratégico]]></category>

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		<description><![CDATA[Inclusión y Ciudadanía: perspectivas de la juventud en Iberoamérica]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-thumb"><img width="273" height="205" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/01/juventud-273x205.jpg" class="attachment-medium" alt="juventud" title="juventud" /></div><p><a href="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/01/juventud.jpg"></a></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Aporte al diseño de  política pública enfocada en la construcción de la ciudadanía juvenil para contribuir con los procesos que puedan fortalecer la inclusión y ciudadanía juvenil en la región.</strong></span><span id="more-3297"></span></p>
<p>QUIERO CELEBRAR QUE estemos reflexionando sobre el tema de Juventud, tema tan importante para el presente y futuro de nuestra región.  Pero además porque a pesar de los grandes retos a los que hace referencia la revista que hoy comentamos y a los que haré referencia yo después, éste es un tema que debemos ver con esperanza, lleno de potencial y creatividad, personificado en los muchachos y muchachas que solo necesitan una oportunidad, una sociedad que los respete y valore, pero también que los guie, para que todo ese entusiasmo se plasme en una ciudadana activa, constructiva y responsable.</p>
<p>Esta no es una llamada al facilismo, decía Savater en una conferencia que le oí hace años que los jóvenes son como la hiedra, necesitan de la resistencia de la pared para crecer. Es así como son importantes los marcos y estructuras sociales y familiares para su desarrollo.  Pero no aquellas que los excluyen y tenemos muchas maneras de excluir a los jóvenes, de hecho así como los niños y niñas generan ternura, muchas veces en nuestras sociedades los jóvenes generan incomodidad e incomprensión, porque son más ruidosos, más críticos y rebeldes…en fin …porque son jóvenes como alguna vez lo fuimos nosotros!, sino aquellas que los incluyen, las que les permiten ser “actor” y “agencia” en el sentido que lo propone Amartya Sen y el paradigma de Desarrollo Humano, y no un sujeto pasivo.</p>
<h3>LAS DESIGUALDADES DE AMÉRICA LATINA</h3>
<p>Por eso es importante enmarcar este tema en la problemática general de América Latina para luego darle su especificidad.  Y es que la problemática general de América Latina es la desigualdad, mejor dicho, las desigualdades, en plural, desigualdades de género, de etnia, de raza…desigualdades territoriales, desigualdades en educación y en salud, desigualdades en el acceso a activos y en el mercado laboral…desigualdades etáreas.  Es la interacción de estas desigualdades las que producen círculos viciosos de transmisión intergeneracional de la pobreza y núcleos duros de exclusión y marginalidad</p>
<blockquote><p>&#8220;Las tasas de desempleo juvenil se mantienen elevadas y duplican la de adultos&#8221;</p></blockquote>
<p>En estudios que hemos hecho sobre polarización en América Latina es interesante anotar que las dos variables explicativas más importantes de este fenómeno son el status laboral y la educación, seguido por etnia y raza y por ubicación geográfica.  Son estas a la vez las variables que más afectan las desigualdades entre los jóvenes y entre los jóvenes y el resto de la sociedad.</p>
<p>A pesar del buen desempeño del mercado laboral en los últimos años las disparidades salariales entre trabajadores formales e informales se han ampliado: los salarios de los que están afiliados a la seguridad social duplican a los de los no afiliados. Han aumentado las disparidades de ingresos entre ocupados con distintos niveles de calificación, a favor de los mas calificados, en los sectores mas dinámicos de la economía.</p>
<p>El informe de la OIT dice que la recuperación del empleo asalariado no se complementó con un cambio significativo en su calidad.</p>
<p>Dentro de este panorama las tasas de desempleo juvenil se mantienen elevadas y duplican la de adultos (16% en jóvenes, y 8% en adultos). En España la tasa afecta al 13.3% de los jóvenes, frente al 6.6% de adultos (INJUVE-OCDE). Según la OIT en el 2005 la tasa de participación de los jóvenes en la fuerza laboral fue del 55%. Se trata de 58 millones de jóvenes entre 15 y 24 años:</p>
<p>48 millones ocupados……………………….83%</p>
<p>10 millones desempleados…………………. 17%</p>
<p>31 millones en ocupaciones precarias……….65%</p>
<p>22 millones ni estudian ni trabajan…………38%</p>
<h3>JUVENTUD, UN CONCEPTO HETEROGÉNEO</h3>
<p>La pobreza afecta a 40 millones de jóvenes y la indigencia a 14 millones, de una población total del orden de los 104 millones. Los jóvenes representan el 20% de la población latinoamericana (cohorte: 15 a 24 años, ONU; en Europa la cohorte va de 15 a 29 años).</p>
<p>Si sumamos a los jóvenes en ocupaciones precarias, a los que están desempleados y a los que no estudian ni trabajan éstos representan el 66% de toal de jóvenes entre 15 y 24 años de la región.  Solo uno de cada dos jóvenes termina secundaria y el 35% de los jóvenes trabajadores son pobres.</p>
<p>Respecto a las desigualdades entre los jóvenes sabemos que no todos los jóvenes son afectados por los mismos problemas y con la misma severidad, por ejemplo, la tasa de desempleo juvenil en el quintil de ingreso más alto   es del 6.6% mientras que esta sube al 24% en el quintil de ingreso más bajo.</p>
<blockquote><p>&#8220;La erosión del capital humano que sufren  los jóvenes obstaculiza su inserción adecuada en una carrera profesional o técnica, menoscabando su autonomía y limitando el ejercicio de su ciudadanía plena&#8221;</p></blockquote>
<p>Para los jóvenes la educación se vuelve cada vez más discriminadora para el mercado laboral, al mostrar que los grupos sociales más desfavorecidos presentan una tasa de repetición del  40% y el 50% registra atraso escolar. Los problemas parecen estar concentrados principalmente en jóvenes de hogares pobres, mujeres rurales, con bajos niveles educativos, y jóvenes que ni estudian ni trabajan. En América Latina un amplio sector de la juventud encuentra mucha dificultad para acceder a un trabajo decente.</p>
<p>Existe una gran heterogeneidad de situaciones, específicamente en el ámbito de educación y empleo y el propio concepto de juventud es heterogéneo.  En la misma categoría agrupamos: al joven de 16 años jefe de hogar en un barrio marginal de Rio, quien trabaja desde los 10 años; a una joven indígena de Totonicapán, con 19 años  y madre de 4 hijos, quien trabaja como artesana en el mercado de la zona; a jóvenes de las capitales que estudian en las universidades y nunca han trabajado.</p>
<h3>FRUSTRACIÓN Y POSTERGACIÓN JUVENIL</h3>
<p>La situación juvenil en el ámbito del empleo está afectada por la misma problemática que afecta a los adultos: pobreza extendida, desempleo y empleos precarios. El empleo precario es disputado por toda suerte de trabajadores y los salarios  y contratos son degradados. El menor nivel de protección social y los niveles más bajos de organización de la juventud como actor del mundo laboral, genera en ellos sentimientos de frustración y postergación (Tokman). La situación antes descrita produce una segmentación social relacionada con educación y trabajo que conviertan la desigualdad en exclusión.</p>
<p>Si a ello juntamos género, etnia y territorio, se produce un círculo de perpetuación de la pobreza. También tiene graves repercusiones sobre las trayectorias laborales de estos colectivos y los aleja de la posibilidad de contar con un trabajo decente (OIT):  un trabajo productivo con remuneración justa, seguridad en el lugar de trabajo, protección social, con perspectivas para el desarrollo personal y social, libertad para manifestar sus preocupaciones, organizarse y participar en la toma de decisiones que afectan sus vidas, asi como la igualdad de oportunidades y de trato entre mujeres y hombres.</p>
<p>La erosión del capital humano  que sufren  los jóvenes obstaculiza su inserción adecuada en una carrera profesional o técnica, menoscabando su autonomía y limitando el ejercicio de su ciudadanía plena.  A esta problemática se añade el tema del embarazo temprano.  El 37% de los embarazos de la región son en menores de 20 años, y entre el 15 y el 20% de los niños que nacen, nacen de madres adolescentes.</p>
<h3>JUVENTUD Y DESARROLLO HUMANO</h3>
<p>Frente a ello han surgido  políticas públicas para dar respuesta a esta situación pero muchas de ellas con predominio de acciones compensatorias,  de baja calidad y pobres resultados dada la ausencia de una política integral.</p>
<blockquote><p>&#8220;Hay que diseñar políticas públicas que aseguren su plena ciudadanía social, es decir, el ejercicio de sus derechos económicos, sociales y culturales&#8221;</p></blockquote>
<p>Ante esta situación, el PNUD ha tomado la iniciativa de estudiar el tema de JUVENTUD Y DESARROLLO HUMANO  y hemos comenzado por  EL MERCOSUR donde estamos desarrollando un  INFORME REGIONAL DE DESARROLLO HUMANO sobre el tema de juventud. Las premisas del estudio reiteran las afirmaciones anteriores referidas al problema de la inclusión débil y fragmentada de los jóvenes en el mercado laboral, y su creciente preocupación por la inseguridad asociada al deterioro de la calidad de vida, como el meollo de la problemática que afecta su inclusión y ciudadanía.</p>
<p>Por ende, el objetivo del Informe es analizar el vínculo entre Juventud y Desarrollo Humano, con el fin de contribuir al diseño de políticas públicas que aumenten la capacidad de agencia de los jóvenes, es decir, de convertirse en sujetos de desarrollo <strong> </strong></p>
<h3>POLÍTICAS PÚBLICAS DE INTEGRACIÓN</h3>
<p>El objetivo más ambicioso es poder aportar al diseño de  políticas públicas que  puedan fortalecer la inclusión y ciudadanía juvenil en la región.</p>
<p>Sólo a través de políticas públicas juveniles enfocadas en la construcción de la ciudadanía juvenil podremos contribuir con procesos que conviertan  a los jóvenes en actores de su propia emancipación.</p>
<p><a href="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/01/jovenes_banco.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-3340" title="jovenes_banco" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2009/01/jovenes_banco-205x205.jpg" alt="" width="205" height="205" /></a>Se trata de políticas públicas que aseguren su plena ciudadanía social, es decir, el ejercicio de sus derechos económicos, sociales y culturales. En este marco, la acción mas importante es la de revertir la situación de pobreza, vulnerabilidad y exclusión social que afecta a mas de la mitad de los jóvenes de la región iberoamericana. No se trata de un fenómeno inevitable ni de un problema que será superado por el mero crecimiento económico, ni con políticas residuales.</p>
<p>Las políticas de juventud deben ser políticas públicas de integración social que los valoricen, reconozcan y fortalezcan como ciudadanos plenos, y deben ser definidas con la participación de los propios jóvenes en la formación e información de las políticas. También deben ser políticas que contribuyan a desarrollar procesos de renovación y profundización de la democracia y de la política, para dar paso a liderazgos democráticos juveniles para la construcción del Bien Común.  Ello implica derechos y sin duda obligaciones y responsabilidades pero para ello debemos construir los espacios para que ellos puedan ejercer ambos!</p>
<h3>UN INVALORABLE APORTE AL DEBATE PÚBLICO</h3>
<p>La revista que hoy recibimos contiene un valiosísimo material en esta dirección ya que aborda las distintas dimensiones de la problemática juvenil actual en la región iberoamericana, a saber:</p>
<ul>
<li><strong>Autonomía </strong>: se revisa el tránsito de la dependencia a la autonomía (socio-económica y política) de los jóvenes hoy en la región como un proceso menos fluido, afectado por otros códigos y mecanismos</li>
<li><strong>Inclusión/exclusión</strong>: se analiza el desafío de la inclusión de los jóvenes: socio-económica y política. Igualmente se destaca la complejidad de los obstáculos a remover para que los jóvenes sean ciudadanos plenos.</li>
<li>Se analizan los temas de <strong>Ciudadanía y participación</strong>, como reflexión sobre el binomio juventud-ciudadanía, que lleva a la necesidad de construir las bases de la pertenencia cívica y la implicación política de los jóvenes</li>
<li>Otro tema es el de <strong>conectividad y consumo cultural</strong> de los jóvenes, La conectividad y el consumo cultural son campos de apropiación por los jóvenes para repensar sus formas de inclusión social, pero existen brechas de acceso entre jóvenes, en perjuicio de los con menos educación, menos urbanizados y de menores ingresos.</li>
<li>Se aborda el problema de los <strong>estigmas y condenas</strong> relacionado con las formas de violencia que afectan a la juventud, para reconocer la violencia también como resultado de la precarización y el desencanto de los jóvenes, como dinámicas de paralegalidad en que viven ellos, que se nutre de la violencia estructural</li>
<li>Por último, se aborda el tema de <strong>Políticas de juventud</strong>, desde una perspectiva crítica de los enfoques de políticas de juventud predominantes: adultistas e infantilizan a los jóvenes.</li>
</ul>
<p>Sin duda, estas distintas miradas aportan a la comprensión holística del problema de la juventud, porque abordan las distintas dimensiones y expresiones del problema.</p>
<h3>LLAMADO A REDOBLAR ESFUERZOS</h3>
<blockquote><p>&#8220;El tiempo de actuar es ahora, no permitamos más generaciones perdidas con efectos que serían desastrosos, no solamente en términos éticos sino también políticos, sociales y económicos&#8221;</p></blockquote>
<p>Permítanme terminar haciendo un llamado a no abandonar nuestro compromiso con este tema y con la cohesión e inclusión social.  Vienen tiempos difíciles para el mundo y para la región.  Si bien es cierto que estamos mejor preparados que antes para enfrentarla, las distintas correas de transmisión financiera y económica hacen casi inevitable los efectos sobre la región, cosa que ya hemos visto en los mercados bursátiles y cambiarios.</p>
<p>Los precios de las exportaciones de materias primas para unos han bajado, las exportaciones de manufacturas, el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa se verá afectadas, la válvula de escape de la migración se verá dañada (algunos inclusive hablan de un flujo inverso de migración) y el crédito al sector privado así como las posibilidades de las corporaciones de financiarse externamente no solo seriamente restringidas sino que además muchas de ellas si no logran el financiamiento presionaran el mercado de crédito interno y el tipo de cambio al comprar dólares para repagar sus deudas.  En el pasado hemos actuado procíclicamente, y convertido pobreza coyuntural en pobreza estructural por falta de mecanismo adecuados de protección social y de políticas fiscales anticíclicas.</p>
<p>Hacemos un llamado a los Gobiernos, a la cooperación internacional y a los organismos financieros internacionales para que intensifiquen sus esfuerzos y unan voluntades para que no cometamos los errores del pasado. Le tomó 25 años a América Latina volver a los niveles de pobreza previos a la crisis de la deuda y a la llamada década perdida de los 80´s, recordemos que en la región la volatilidad del consumo es mayor que la volatilidad de la producción.  El tiempo de actuar es ahora, no permitamos más generaciones perdidas con efectos que serían desastrosos no solo en términos éticos sino también políticos, sociales y económicos.</p>
<p>*Intervención en el marco de la presentación de la <a href="http://www.pensamientoiberoamericano.org/sumarios/3/inclusion-y-ciudadania-perspectivas-de-la-juventud-en-iberoamerica/" target="_blank">Revista Pensamiento Iberoamericano Número 3</a>, centrada en el tema de Inclusión y Ciudadanía: Perspectivas de la juventud en Iberoamérica.</p>
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		</item>
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		<title>¿Sufre América Latina un trastorno bipolar?</title>
		<link>http://www.fondoespanapnud.org/2008/10/%c2%bfsufre-america-latina-un-trastorno-bipolar/</link>
		<comments>http://www.fondoespanapnud.org/2008/10/%c2%bfsufre-america-latina-un-trastorno-bipolar/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 21:58:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rebeca Grynspan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Blog de Pensamiento Social Estratégico]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento Social Estratégico]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza y desigualdad]]></category>

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		<description><![CDATA[Un repaso a las paradojas de la región]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-thumb"><img width="273" height="205" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2010/01/educacion_en_america_latina-273x205.jpg" class="attachment-medium" alt="educacion_en_america_latina" title="educacion_en_america_latina" /></div><p><a rel="attachment wp-att-1063" href="http://www.fondoespanapnud.org/2008/10/%c2%bfsufre-america-latina-un-trastorno-bipolar/educacion_en_america_latina/"></a><strong>Si América Latina fuera una persona, se le diagnosticaría un trastorno bipolar. Acudiría a las elecciones a votar, pero tendría serias dudas sobre las promesas electorales. Recibiría una educación primaria, pero sólo trabajaría en la economía sumergida.</strong> <span id="more-1060"></span>Se establecería como autónomo, trabajaría mucho, pero no gozaría de la seguridad de una pensión y sus ingresos, muy limitadas, apenas llegarían para cubrir sus gastos sanitarios y las necesidades básicas de su familia.</p>
<p>Los síntomas de esta condición se manifiestan en las tres paradojas principales que se observan en esta región: hay más democracia, pero una parte creciente de la población cuestiona su capacidad de mejorar sus condiciones de vida: hay crecimiento, pero la pobreza se encuentra en sus niveles más altos desde los 80; y aunque se han realizado reformas económicas, los resultados distan mucho de ser los esperados. Las consecuencias políticas, sociales y económicas de los últimos 20 años de democratización y desarrollo son dispares. América Latina lleva más de dos décadas de gobierno democrático, en las que a vivido tiempos de crecimiento y de grandes mejoras en terrenos importantes como la sanidad y la educación. Sin embargo, los niveles de desigualdad, pobreza y desempleo permanecen elevados, suscitando preguntas de importancia vital sobre la relación entre democracia, desarrollo y política. El juego entre estos tres polos dibuja el perfil de una región frágil pero obstinada, cuyo futuro dependerá de su compromiso y su capacidad de resolver sus paradojas y lograr que la democracia y el desarrollo funcionen para todos­.</p>
<blockquote><p>Una proporción elevada de la población cree que la democratización ha hecho muy poco por ellos, y muchos se muestran escépticos respecto a la capacidad de sus gobiernos. </p></blockquote>
<p>Estos desequilibrios inspiran el análisis, el debate y los esfuerzos hacia el cambio en la región. Entre ellos está el informe:  <em><a href="http://www.undp.org.ar/docs/Libros_y_Publicaciones/Informe_La_Democracia_en_America_Latina_Nuevo.pdf">La democracia en América Latina: Hacia una democracia de los Ciudadanos</a>, </em>del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que se sirve de una compleja base de datos sobre las democracias latinoamericanas para explicar los retos a la sostenibilidad y para ofrecer elementos que ayuden a comprender de qué manera pueden superarse. Casi toda la región goza hoy del sufragio universal y de unas elecciones casi siempre libres, ecuánimes y competitivas, la sociedad civil es vibrante y cada vez más activa; la prensa va ganando mayores cotas de libertad, y los partidos opositores organizan campañas efectivas y salen victoriosos en los comicios. Pese a estos avances, el informe pone de relieve un sentimiento creciente de desengaño entre los ciudadanos. Una proporción elevada de la población cree que la democratización ha hecho muy poco por ellos, y muchos se muestran escépticos respecto a la capacidad de sus gobiernos. En algunos casos el descontento popular se ha transformado en inestabilidad política y social. Un motivo de estas dudas es la baja estima en la que en muchos países se tiene a las principales instituciones democráticas como, los parlamentos, los jueces, los partidos políticos y la clase política en su conjunto. Con todo, aunque el informe del PNUD señala que grandes segmentos de la población se muestran muy insatisfechos con el estado de la democracia -a pesar de que se prefiere el sistema democrático por principio-, deja claro que buena parte del malestar puede atribuirse a las condiciones económicas.</p>
<p>La primera paradoja, por tanto, está relacionada de forma ineludible a la segunda. La pobreza es uno de los problemas más enquistados de América Latina; desde los 80 -cuando muchos países volvieron a la democracia el número absoluto de personas que viven en la pobreza y en la extrema pobreza casi se ha duplicada. La edición de 2005 de <em>Panorama Social de América Latina</em>, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), estima que durante el crecimiento económico más fuerte experimentado en los años 2003 y 2004, los niveles de pobreza y de pobreza extrema bajaron desde el 44% hasta el 40,6% y del 19.4% al 16,8% de la población, respectivamente, un avance importante. Sin embargo, el crecimiento económico se halla disminuido en su capacidad de combatir la pobreza. Las desigualdades son el motivo básico de este reto: cada vez que la región crece, se ve obligada a hacerlo más que antes para poder lograr reducciones similares en el nivel de pobreza. La persistencia de las desigualdades, entendida como un obstáculo principal al desarrollo en términos de oportunidades y resultados, ha incidido especialmente en las mujeres, las minorías étnicas, la población rural y otros colectivos que han visto mermada su capacidad de adaptarse a un entorno económico y político en plena evolución. Las redes de la seguridad social a menudo no han funcionado para estos grupos. Además, en las últimas décadas la clase media se ha sentido cada vez más excluida de los beneficios del crecimiento, y una proporción más alta se ha vuelto más vulnerable ante la apertura de la economía a los mercados mundiales y menos amparada por el ciclo económico.</p>
<blockquote><p>En las últimas décadas la clase media se ha sentido cada vez más excluida de los beneficios del crecimiento,</p></blockquote>
<p>Para los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de la ONU, una de las metas principales es reducir el nivel de pobreza hasta la mitad para 2015. Aunque América Latina ha avanzado mucho en el camino hacia algunos ODM, el retraso en la consecución de otros ha distorsionado el conjunto de los resultados. Desde el comienzo de la última década, América Latina ha progresado mucho en objetivos como la reducción de carencias en la nutrición infantil, el aumento del índice de escolarización, la garantía de igualdad de oportunidades en la educación, la mejora del acceso al agua potable, y la reducción del hambre. Sin embargo, la región progresa lentamente en la reducción del fracaso escolar en la enseñanza primaria, la reducción de la mortandad en el parto, el control de la propagación del sida, la promoción de la sostenibilidad medioambiental y la mejora de la sanidad básica.</p>
<p>La relación entre las políticas y estos retos sociales forma el núcleo de la tercera paradoja: las reformas no han arrojado los resultados previstos. La década de los 90 fine testigo de hondas reformas macroeconómicas y estructurales en América Latina y en el Caribe, a medida que las tendencias intelectuales y las exigencias políticas fueron cuajando en torno a un conjunto de principios para la reestructuración de las economías. El Consenso de Washington, como llegó a denominarse este conjunto de principios, se extendió rápidamente por la región, y con una fuerza notable. Las reformas macroeconómicas -déficit fiscal, control, reforma de políticas monetarias&#8211; ayudaron a frenar la inflación y atraer a los inversores. Sin embargo, no lograron producir ni la calidad ni el tipo de crecimiento deseado. Al contrario, el crecimiento de América Latina ha sido tan mediocre como volátil. Además, no ha sido capaz de generar ni la cantidad ni la calidad de empleo que la región necesita. Aunque las tasas de paro han ido disminuyendo desde 2003, siguen siendo más altas que en 1990. Y una proporción creciente del desempleo, el 47% &#8211;un 4% más desde 1990&#8211; se encuentra en la economía sumergida, donde la estabilidad laboral es baja y donde los sueldos caen, exagerando aún más la polarización salarial.</p>
<blockquote><p>Para poder resolver las paradojas de América Latina será preciso superar la dicotomía Estado-Mercado; y será necesaria una nueva relación entre el Estada y la sociedad.</p></blockquote>
<p>Mientras, la política desatendió áreas como el desarrollo institucional y rural, la colaboración entre entidades públicas y privadas para encontrar nuevas bolsas de productividad, el apoyo a las pymes y los programas de bienestar social para mitigarlos efectos negativos de la integración en la economía global. La fe en el mercado llegó a sustituir a la confianza en las decisiones de Estado y en las personas que elegían a sus líderes; los paquetes &#8220;de talla única&#8221; llegaron a prevalecer sobre la actualización autónoma, todo ello, irónicamente, durante un período en el que las jóvenes democracias de la región empezaban a dar señales de ir fortaleciéndose.</p>
<p>Para poder resolver las paradojas de América Latina será preciso superar la dicotomía Estado-Mercado; y será necesaria una nueva relación entre el Estada y la sociedad. Tras años de reformas, la región debe continuar construyendo y fortaleciendo sus instituciones, incluido un Estado robusto, plenamente capaz de llevar adelante sus políticas democráticas.</p>
<p>Hoy, como parecen poner de relieve los resultados electorales, muchos países latinoamericanos se esfuerzan por resolver estas paradojas con métodos distintos a los del pasado.</p>
<p>Hará falta abordar el desarrollo de una manera innovadora y habrá que recurrir a políticas y reformas específicas según la experiencia de cada país- para ello también hará falta canalizar el exceso de fe en el mercado y la privatización hacia otras opciones, aplicando las lecciones aprendidas en el pasado. De la misma manera, será necesario apostar por alternativas de políticas responsables surgidas de procesos democráticos. Si resulta posible transformar la lucha contra las desigualdades en un valor ético compartido por los ciudadanos de América Latina, esa lucha desempeñará un papel central en las agendas políticas, sociales y económicas de la región.</p>
<p>Trabajar en todos estos frentes ayudará a convertir las democracias electorales en unas más amplias democracias del ciudadano. La región debe seguir invirtiendo en sus gentes para potenciar sus capacidades y proporcionarles igualdad de oportunidades. El desarrollo en América Latina ha de abarcarlo todo y debe reflejar los principios de la universalidad, la solidaridad, la eficacia y la inclusión. Esperamos que, así, los ciudadanos vayan a votar convencidos de la capacidad de sus instituciones democráticas para lograr resultados y mejoren sus condiciones de vida. De esta manera, empezarán a erosionarse las paradojas de América Latina, y se logrará el equilibrio en unas sociedades marcadas por la polaridad.</p>
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		<title>La crítica coyuntura mundial, sus efectos en América Latina y los retos de política pública</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2008 21:48:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rebeca Grynspan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de opinión]]></category>

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		<description><![CDATA[Discurso pronunciado en el “Seminario Internacional sobre el impacto de la crisis de alimentos en América Latina”, Madrid, 20 de octubre 2008]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-thumb"><img width="308" height="205" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2010/01/crisis-alimentaria-308x205.jpg" class="attachment-medium" alt="crisis-alimentaria" title="crisis-alimentaria" /></div><p><a rel="attachment wp-att-1056" href="http://www.fondoespanapnud.org/2008/10/la-critica-coyuntura-mundial-sus-efectos-en-america-latina-y-los-retos-de-politica-publica/crisis-alimentaria/"></a><strong>Estamos enfrentando un momento crítico en el mundo y en la región de América Latina y el Caribe (ALC). Después de un periodo de crecimiento y estabilidad que caracterizó a la mayor parte de la región latinoamericana en los últimos años, la región ha entrado en una situación de gran complejidad.</strong><span id="more-1055"></span>, que está teniendo ya (CEPAL ha proyectado al inicio del 2008, entre 10 y 15 millones más de personas por debajo de la línea de pobreza para este año de mantenerse la crisis de los precios de los alimentos) y podría tener aún mayores repercusiones sociales y distributivas en el 2009. Los dos choques externos que han impactado a la región de manera crítica en el presente año son, primero, el incremento en los precios de los alimentos y la energía y segundo, el inicio y la profundización de la crisis financiera, misma que se globalizó con una rapidez inusitada y tendrá repercusiones en el sector real aún más severos en el año 2009, por un tiempo aún difícil de determinar. A estos dos choques externos debemos añadir la crisis del cambio climático que ha aumentado de manera significativa la vulnerabilidad de muchos países y regiones de ALC y ha puesto de manifiesto una vez más el mapa de pobreza y desigualdad de la región impactando de manera desproporcionada a los más pobres y a las poblaciones con mayores niveles de rezago y marginación.</p>
<p>Estas manifestaciones de la interconexión mundial de los mercados y del planeta pueden afectar de manera desproporcionada a los grupos más vulnerables si no existen respuestas adecuadas y oportunas por parte de los gobiernos, la cooperación internacional y los organismos multilaterales. Como señaló hace unos días el premio Nobel Paul Krugman, la globalización hace que hoy vivamos en un mundo en donde una burbuja inmobiliaria que se origina en el estado de Florida termina por causar la peor crisis monetaria en la historia de Islandia. Dado que el tema de esta reunión es la crisis alimentaria me concentraré en ese tema, si bien al final haré algunos comentarios sobre la crisis financiera. Los puntos centrales que haré en esta breve exposición tienen que ver con que los efectos del incremento inusitado en los precios de los alimentos, en parte originado por un incremento también desproporcionado en los energéticos, hacen evidentes debilidades del diseño de políticas de desarrollo en la región en los últimos años. Me referiré a tres aspectos de ello:</p>
<p>Se ha hecho evidente la necesidad de volver a incluir, de manera prioritaria, políticas de apoyo a la productividad agrícola en la agenda del desarrollo; la idea que prevaleció en los 80s y 90s de que la mejor política sectorial era la que no existía debe ser corregida.</p>
<p>Los efectos de la crisis hacen ver la importancia de diseñar esquemas de protección social con capacidad de respuesta rápida a choques, que amenazan con tener efectos permanentes sobre grupos vulnerables. Como veremos los sistemas de protección social de la región son insuficientes para lograr lo anterior ya sea por lo incompleto y baja cobertura de los mismos, o porque como en el caso de las transferencias condicionadas, carecen de la flexibilidad requerida para expandir su cobertura a la población afectada por estos eventos. Sólo quiero nuevamente enfatizar, que lo que no hagamos ahora para proteger a estas poblaciones (especialmente mujeres y niños), lo pagaremos caro por muchos años ya que el efecto de un aumento de la desnutrición infantil o de la deserción escolar especialmente de los jóvenes en secundaria es irrecuperable. Esto pondrá a prueba a los Gobiernos y su compromiso con una política pública anticíclica que impida que convirtamos otra vez, pobreza coyuntural en pobreza estructural por la incapacidad del sistema de proteger adecuadamente a las personas y las familias de los efectos del ciclo económico. A la vez enfrentamos el reto de evitar el empobrecimiento de amplios sectores urbanos ya vulnerabilizados por los eventos de crisis anteriores y que podrían verse otra vez seriamente afectados.</p>
<blockquote><p>Los efectos de la crisis hacen ver la importancia de diseñar esquemas de protección social con capacidad de respuesta rápida a choques, que amenazan con tener efectos permanentes sobre grupos vulnerables.</p></blockquote>
<p>La ineficacia de algunas políticas teóricamente efectivas para reducir los precios internos, como la reducción de tarifas al comercio de alimentos, hacen evidente la existencia de poder de mercado de algunos actores en segmentos importantes de la cadena de producción y distribución.</p>
<p>El Buró Regional de América Latina y el Caribe ha apoyado con propuestas concretas procesos locales de diagnóstico y sugerencias de acción pública, con un enfoque de protección a los grupos más vulnerables. Un eslabón central para evitar que un choque de este tipo tenga consecuencias permanentes sobre el bienestar de futuras generaciones consiste en apoyar iniciativas de atención inmediata a mujeres y a niños. Esto evitaría efectos sobre salud y nutrición, con consecuencias sobre el desarrollo cognitivo, el logro escolar y el futuro laboral de los hogares vulnerables.</p>
<h3>LA CRISIS DE PRECIOS DE ALIMENTOS</h3>
<p><a rel="attachment wp-att-1057" href="http://www.fondoespanapnud.org/2008/10/la-critica-coyuntura-mundial-sus-efectos-en-america-latina-y-los-retos-de-politica-publica/crisis-alimentaria-2/"><img class="alignright size-medium wp-image-1057" title="crisis-alimentaria 2" src="http://www.fondoespanapnud.org/wp-content/uploads/2010/01/crisis-alimentaria-2-307x205.jpg" alt="" width="307" height="205" /></a>No vale la pena volver a describir los mecanismos ni la evolución de la crisis reciente de alimentos. Baste mencionar que a principios de 2008 se observó la intensificación de una tendencia de hace prácticamente dos años, con un incremento inesperado en los precios de alimentos básicos, fundamentalmente granos básicos, azúcar y oleaginosas. De acuerdo con datos de la FAO, el índice de precios de los alimentos creció 9% en 2006, 23% en 2007 y 54% si se considera la variación anual hasta mayo de 2008. Los diagnósticos mostraron que las causas de este fenómeno fueron, en parte, de coyuntura. Sin embargo, mostraron también que la tendencia era reflejo de causas estructurales. El aumento en los precios de la energía sin duda contribuyó a través de los costos de combustible y fertilizantes, siendo este uno de los aspectos coyunturales. Además de la especulación en los mercados financieros, que encontraron en los commodities una opción para reasignar el exceso de liquidez ante las malas perspectivas en otros mercados, acelerando la tendencia. Sin embargo, también hubo causas de carácter más estructural, como el estancamiento de la productividad agrícola y el incremento en la demanda por granos, azúcar, aceites y carne, fundamentalmente, que llevaron a un desbalance en los mercados mundiales.</p>
<p>El uso de productos agrícolas para generación de combustibles, incentivado mediante subsidios en el caso del maíz en Estados Unidos principalmente, tuvo un efecto sobre la reducción de la oferta para consumo humano, que si bien es todavía relativamente menor puede crecer considerablemente de acuerdo con los pronósticos. Esto último cambió la naturaleza del comercio de estos productos en los mercados de commodities, reforzando las tendencias descritas.</p>
<p>En el ámbito macroeconómico, las presiones inflacionarias volvieron a hacerse presentes, en algunos países en mayor medida que en otros. La vulnerabilidad de cada país depende fundamentalmente de su posición fiscal inicial y de su balance comercial, tanto en alimentos como en energía. Así, países con un choque positivo de términos de intercambio pueden contar con un mayor margen de acción, como Argentina, Ecuador o Brasil, al contrario de aquellos con un choque negativo, como la mayoría de los países del Caribe inglés y Centro América. Las tendencias recientes en precios han reducido la magnitud del choque en precios relativos y por lo tanto en las presiones macroeconómicas y en la población. El temor a la recesión ha afectado a la baja los precios tanto de la energía como de los alimentos en los mercados de futuros.</p>
<h3>EL REGRESO DE LA PRODUCTIVIDAD AGRÍCOLA A LA AGENDA PÚBLICA</h3>
<p>Más allá de los factores de corto plazo que explican una parte de la crisis, la existencia de algunos factores estructurales llevan a plantear necesariamente una estrategia de política pública de largo plazo como respuesta. Como se mencionó anteriormente, el cambio en los patrones de consumo llevó a una presión sobre los acervos existentes de granos, al combinarse con estancamiento de la productividad. El incremento fue especialmente notorio en la demanda por bienes de alta elasticidad ingreso –como la carne. China e India fueron ejemplos de estos cambios y se destacaron por la magnitud de los incrementos. Hay que decir, sin embargo, que el fenómeno también se observa en Latinoamérica.</p>
<blockquote><p>La productividad agrícola debe volver como prioridad a la agenda de políticas públicas, después de años de descuido.</p></blockquote>
<p>Países como México, Brasil y Perú incrementaron su consumo per cápita de carne cerca del 30% en los últimos diez años. Asimismo, más del cuarenta por ciento del maíz que importa un país como México, está destinado a forraje. Es decir, que existen también en Latinoamérica cambios en el uso de granos básicos, en los patrones de consumo y en la mezcla de cultivos que modifican la dinámica local de los mercados. Además, es importante decir que los patrones de consumo son muy heterogéneos a lo largo y ancho de la región latinoamericana.</p>
<p>Sin explicar en el agregado las tendencias globales, estos cambios en la región requieren de un análisis detallado para entender los retos que plantean. Existe un claro consenso de que la productividad agrícola debe volver como prioridad a la agenda de políticas públicas, después de años de descuido. Especialmente de los pequeños agricultores. Sin duda entre la gama de respuestas de política no existieron apoyos específicos a grupos de productores de pequeña escala, compradores netos de alimentos y sin acceso a fertilizantes o semillas mejoradas, cuyos niveles de productividad podrían mejorar para depender en menor medida del mercado.</p>
<p>En México, por ejemplo, alrededor de 40% de los productores de maíz son de pequeña escala, son compradores netos del grano, y producen menos de una tonelada de maíz por hectárea. En Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras más del 70% de los hogares rurales son compradores netos de alimentos. Intervenciones directas, de bajo costo, podrían más que duplicar la producción, resultando en una menor vulnerabilidad de estos grupos. El apoyo a la productividad, en este caso, es una política de protección social.</p>
<h3>PROTECCIÓN SOCIAL</h3>
<p>Si bien los precios de alimentos parecen haber regresado a sus niveles de principios del 2008 y que la burbuja de precios se ha roto, las causas estructurales detrás de este fenómeno mantienen vivo el debate de si los precios se estabilizarán a niveles más altos de los observados en el primer lustro de este siglo o si seguirán bajando. De acuerdo con pronósticos de OECD, FAO y USDA, los precios promedio hacia 2015 estarán por encima de los niveles de 2004. Sin embargo la fuerza de los eventos que hemos observado en los últimos días han hecho que algunas voces ya estén prediciendo una mayor caída de los precios de los commodities incluyendo los alimentos. En todo caso una de las preocupaciones centrales al enfrentar esta crisis sigue siendo el efecto distributivo y fundamentalmente el efecto sobre el bienestar de los grupos más pobres. Además del aumento en la incidencia de la pobreza, es fundamental considerar también el efecto sobre la profundidad de la pobreza y a lo largo de la distribución del ingreso. Aún más, como dijimos anteriormente es fundamental entender cómo prevenir los posibles efectos permanentes de un choque de esta naturaleza.</p>
<p>La situación actual ha puesto en evidencia las debilidades de los mecanismos de protección social existentes en nuestros países. Entre las respuestas más recomendadas de política se incluyeron el aumento en los montos de transferencias a hogares bajos esquemas de subsidios focalizados. Si bien esta respuesta es importante, claramente es insuficiente. Primero, los esquemas de transferencias condicionadas no responden a inclusión inmediata –temporal o no—de hogares afectados por choques como el aumento desproporcionado de precios de alimentos. Algunos investigadores han propuesto que estos programas cuenten con flexibilidad de incorporación de hogares vulnerables a este tipo de choques, pero esos mecanismos aun no existen. Segundo, existen amplios sectores de población vulnerable, principalmente en zonas urbanas, que son fuertemente afectados por estos eventos y para quienes no existen instrumentos fiscales de protección, entre otras razones porque se encuentran en la informalidad. Es en casos de este tipo cuando un fenómeno temporal puede tener efectos permanentes sobre las condiciones de pobreza de estos hogares. Los controles de precios y subsidios generalizados a la producción –por ejemplo en al caso de la tortilla, el arroz, el aceite o de algunos granos específicos—han sido las respuestas de muchos Gobiernos al no existir instrumentos más eficientes y efectivos, con un costo fiscal muy elevado.</p>
<blockquote><p>La situación actual ha puesto en evidencia las debilidades de los mecanismos de protección social existentes en nuestros países.</p></blockquote>
<p>Finalmente es importante señalar un aspecto que ha sido abordado sólo recientemente por los analistas de la crisis alimentaria y, en nuestra opinión, no con la profundidad que merece. Este se refiere a la existencia de poder de mercado oligopólico o monopólico, en algunas partes de la cadena producción-distribución-comercialización y venta de alimentos. De hecho, la comercialización se ha concentrado de manera importante, con un incremento de la proporción de mercado que atienden grandes cadenas de supermercados. Así, algunas de las intervenciones, sea a través de subsidios o a través de reducción de tarifas, si no cuentan con los mecanismos adecuadas podrían estar simplemente incrementando las rentas de algunos actores en la cadena de producción y venta, sin reflejarse en los precios finales al consumidor. Es aquí en donde debe pensarse en mecanismos para imponer disciplina de precios. Un ejemplo sería el uso de cadenas públicas de distribución y venta que permitan imponer techos a los precios a través de mecanismos de mercado.</p>
<p>Así, la productividad agrícola de pequeñas unidades domésticas, el diseño de mecanismos para una protección social amplia y de respuesta más rápida a los choques, y la revisión de las implicaciones del poder de mercado en cadenas de producción y venta de alimentos, son tres temas a enfatizar a nivel regional y donde el PNUD está fortaleciendo su apoyo técnico y su apoyo al diseño de políticas en la región. Sin duda la intervención directa que hace el Programa Mundial de Alimentos es también esencial y requiere de un mayor esfuerzo de recursos a nivel internacional.</p>
<h3>LA CRISIS FINANCIERA</h3>
<p>La región seguía debatiendo sobre qué respuestas responderían mejor a los retos del choque de precios de alimentos y energía, cuando la anunciada crisis financiera estalló en Wall Street y se profundizó, a partir de la quiebra de Lehman Brothers, con una espiral negativa de alcance inusitado. Bastaron una o dos semanas para que el sistema financiero global se declarara en colapso, con una magnitud no vista en ochenta años. El contagio de la crisis de credibilidad y la contracción del crédito, un proceso de desapalancamiento (deleveraging) rápido y una dinámica de “multiplicador” en reversa sembraron pánico en los mercados. Mucho se escribirá sobre las causas de esta crisis, pero sin duda existió un severo déficit en la acción regulatoria del estado y un problema de diseño institucional incorrecto, en donde, por ejemplo, los incentivos perversos y el comportamiento derivado de las empresas privadas calificadoras de deuda parecen hoy inconcebibles. Independientemente de ese debate, por supuesto de gran importancia, el hecho es que hoy el mundo ha sufrido este contagio y esto afecta notablemente a Latinoamérica y el Caribe y especialmente, como siempre a los más vulnerables, los más débiles y los que menos han contribuido a esta situación.</p>
<blockquote><p>Hago un llamado a superar lo que hemos llamado la tiranía de los promedios en ALC y ponerle rostro a los pobres de la región que tienen rostro indígena, rostro afrodescendiente, rostro de infancia, rostro de mujer, rostro rural…</p></blockquote>
<p>La alta volatilidad de los mercados financieros, con una nivelación todavía tímida en los últimos días, después de acciones masivas de intervención con recursos públicos en el sistema, refleja entre otras cosas una gran incertidumbre respecto a la profundidad y la duración del efecto real de la crisis. Dicho efecto en el sector real ha empezado a manifestarse en la región. Debemos decir que, sin lugar a dudas, la región está en general mejor preparada para enfrentar esta crisis de lo que estuvo ante la llegada de otros eventos agregados negativos en el pasado. La pregunta es, una vez más y dentro del contexto de las debilidades de los sistemas de protección social ya discutidos, si los gobiernos en la región están en condiciones y si existen los equilibrios políticos para una acción anticíclica y distributivamente progresiva. Es aquí en donde las agencias de Naciones Unidas, la cooperación internacional y otros actores multilaterales deberán estar a la altura del reto que impone la coyuntura.</p>
<p>Es fundamental actuar con capacidad técnica, con sentido de urgencia y con la convicción política de hacerlo por los intereses de los grupos más vulnerables y a favor de un fortalecimiento de las capacidades regulatorias y distributivas del Estado. El futuro inmediato no presenta un panorama optimista, si bien la acción internacional y local concertadas pueden convertir esta coyuntura en una posibilidad para que la institucionalidad que de ella emerja responda mejor, a través de mecanismos democráticos, a los grupos que por infortunio histórico se han convertido en los “perdedores de última instancia” de la locura mundial.</p>
<p>Quisiera terminar agradeciendo la respuesta de España al haber reforzado la contribución a la ventanilla especial dentro del “MDG-Fund” para los proyectos de “Infancia, Seguridad Alimentaria y Nutrición” y hago un llamado a los Gobiernos, al Sistema de Naciones Unidas, y a la cooperación internacional para que reforcemos nuestros esfuerzos y no permitamos la doble discriminación que pueden sufrir los pobres de nuestra región: la discriminación impuesta por la profunda desigualdad que nos caracteriza y por una posible inacción de los Gobiernos, y la discriminación de la cooperación internacional ya que tienen la mala fortuna de ser pobres en países de renta media por lo cual son invisibles en la agenda internacional.</p>
<p>Hago un llamado a superar lo que hemos llamado la tiranía de los promedios en ALC y ponerle rostro a los pobres de la región que tienen rostro indígena, rostro afrodescendiente, rostro de infancia, rostro de mujer, rostro rural…</p>
<p><strong><span style="color: #888888;">El evento fue organizado por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Casa de América (Madrid, 20 de octubre 2008).</span></strong></p>
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